Tui, una ciudad que se vende poco para tanto como se puede comprar

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Los periodistas contemplaron el Miño desde una atalaya privilegiada, el tejado de la Catedral de Tui
Los periodistas contemplaron el Miño desde una atalaya privilegiada, el tejado de la Catedral de Tui F. RIVERO

04 mar 2010 . Actualizado a las 13:36 h.

Ya sé que Antonio Fernández Rocha puede argumentar que no están las arcas municipales para alegrías (las de ningún concello lo están), pero no pueden dejar pasar más tiempo sin poner a Tui en el mapa de los destinos turísticos obligados en España. Si no hay dinero tendrán que echar mano del cajón de la imaginación, pero la ciudad no puede venderse tan poco con tanto como ofrece para comprar.

Por si había alguna duda, vino a corroborarlo la visita que el pasado martes realizaron a Tui un grupo de periodistas especializados en turismo: Mariano Palacín, José Alarcón, Jaume Singla, Paco Rivero, Pedro Palacios, Mario Hernández... y la directora de Fitur, Ana Larrañaga. Sorpresa (en positivo, claro) fue la palabra que más repitieron dichos profesionales, llegados desde puntos tan dispares como Las Palmas, Barcelona, Cáceres, Santander, Valencia, Bilbao o Madrid.

A todos les supieron a poco las 15 horas que pasaron en la ciudad, en las que, entre otras cosas, no les dio tiempo a visitar el Aloia, «el primer parque natural de Galicia», como se encargó de subrayar Rocha en la recepción que les ofreció en el Ayuntamiento. Prometieron volver para patearlo.

Sí tuvieron tiempo de callejear por el casco histórico guiados por Moisés Rodríguez y Rafael Sánchez Bargiela, concejal y técnico de Cultura, respectivamente. Y, sobre todo, pudieron conocer polo miudo todos (o casi) los rincones de la catedral, incluido el tejado con privilegiadas vistas al Miño y a la vecina Valença. Ante la perspectiva de tal panorámica, poco importaban los 88 empinados escalones a los que había que enfrentarse. No deja de ser curioso que a José Ramón Fernández, que es la persona que más pelos y señales controla de la catedral nunca se le hubiera ocurrido contarlos. «Es para no angustiarme cada vez que me enfrento a ellos, que es muy a menudo», ironizó.

Al margen de cuestiones históricas, arquitectónicas o paisajísticas, los visitantes quedaron abraiados con la gastronomía local. «No tenemos palabras para explicar lo bueno y bien presentado que estaba todo», afirmaron. El destinatario de los piropos era Alberto González, el chef de Silabario. «Hace una revisión de la cocina gallega tradicional en versión moderna de quitarse el sombrero». Es la definición que le mereció al director de las revistas Barcelona Divina y Profesional Events, José Alarcón, el trabajo de Alberto. En esa revisión no faltó la empanada de berberechos (sin tapa), ni el lacón con grelos ni la langosta en caldo de repollo.

Lo dicho, Tui tiene que ponerse manos a la obra en el campo de la promoción allende el Padornelo. Siendo como es la puerta del Camino portugués, este Xacobeo puede ser un aliado impagable. De hecho, pese a no tener costa, la Xunta lo incluyó en la nómina de Portos Xacobeos (el único de la provincia junto con Pontevedra), que presentó ayer en sociedad. Eso sí, mejor ponerse ya a estrujar las meninges para cuando el orballo económico del 2010 que está cayendo desde Santiago deje de calar. Pues eso.

Es todo el secreto que esconde la cocina de Chus Castro. Eso es lo que ella misma dijo tras saber que el jurado de los Dagda se había decantado por sus medallones de langosta en salsa de yogurt y aromas de albahaca como mejor plato del año. Echa un manojo de nervios -«es que nuestra salsa está dentro de la cocina no en el escenario»- recogió el premio en el Pazo da Cultura de Pontevedra, donde se celebró la gala del turismo y la gastronomía de Galicia.

Chus Castro forma tándem con Javier Lomba, en lo profesional y también en lo personal. Juntos, ante los fogones ella y en la sala él, han sacado adelante un proyecto que ha empezado a ramificarse. Y es que su restaurante, Bitácora, una de las instituciones gastronómicas de A Guarda, acaba de abrir sucursal en Vigo.

Montserrat Magallanes, concejala de Turismo de la villa marinera no ocultaba ayer su satisfacción por la parte del premio que como guardesa le toca: «Supón a recompensa a toda unha vida de traballo adicada á cociña, á superación e mellora continua por acadar niveis cada vez máis altos de calidade», dijo.

Tiene razón en lo de una vida dedicada a la cocina. 27 años para ser exactos. Explica Chus que, en efecto, era muy joven la primera vez que se plantó ante los fogones, pero que le ayudó mucho el hecho de contar con un recetario impagable. «Me dio las primeras lecciones la cocinera que trabajaba en el obispado de Ourense. Aquellos platos, obviamente renovados y con otra presentación, siguen siendo mi referencia». Amén.