Falleció ayer en Tui el presidente de la Cámara de Comercio y gerente de Abiasa, un modelo de empresario humanista
19 nov 2024 . Actualizado a las 11:00 h.Una fulminante enfermedad dejó ayer a Tui huérfana de una de las personas que más se ha preocupado en las últimas décadas por su desarrollo empresarial. Carlos Dagá Escribano, catalán de nacimiento y sin la menor duda tudense por méritos propios tras medio siglo de residencia en la ciudad, falleció a los 67 años tras ocupar durante ocho la presidencia de la Cámara de Comercio, muchos más como vocal de la entidad y durante décadas gerente de Abiasa (Avances biológicos y de Alimentación).
Nacido en Granollers en 1932, se casó con Margarita Rosell, ya fallecida, hija del científico José María Rosell, pionero en la investigación de las bacterias lácteas y su desarrollo para aplicaciones industriales. Su suegro fundó en 1929 la primera cátedra de Microbiología en Estados Unidos y también el Instituto Rosell de Bacteriología, que tiene sede en Canadá y también en España. Carlos Dagá continuó durante muchos años la obra de su suegro en el Instituto Rosell, cuyos descubrimientos se aplican también en su empresa, la única que produce yogur en sobre.
La Cámara de Comercio era una de sus preocupaciones fundamentales. En la corporación empresarial cogió el testigo de su amigo Antonio Sánchez. El secretario general de este organismo, Javier Pérez, destaca como uno de sus rasgos fundamentales la tenacidad, sin olvidar su destacable faceta humanística.
Desde la presidencia impulsó la formación como elemento fundamental en la renovación del sector empresarial, aunque también defendía con arrojo la pervivencia de la entidad en los momentos en que se planteó la fusión de las existentes en la provincia.
Una prueba evidente de su interés y cariño por la Cámara es el hecho de que dejó a su familia una carta manuscrita para la directiva de la entidad, según confirmó su secretario. La misiva fue abierta ayer y en breve será leída al comité ejecutivo. Por razones evidentes no quiso adelantar su contenido, aunque destacó su llamamiento la unidad y continuidad cameral.
Conmoción
El alcalde de Tui, Antonio Fernández Rocha, estuvo con Carlos Dagá hace solo ocho días y, todavía conmocionado por su fallecimiento, destacaba ayer que la crisis económica era en estos momentos su mayor preocupación. También le daba vueltas a fórmulas que garantizaran la continuidad de la Cámara de Comercio. «Sin duda alguna, Carlos se ganó por derecho propio el calificativo de tudense», aseguraba Fernández Rocha.
Carlos Daga no tuvo hijos y dirigía Abiasa junto con un hermano, que ahora seguirá al frente de la sociedad.