Los trabajadores esperan que se les comunique en los próximos días si existe un nuevo inversor dispuesto a poner 18 millones de euros o si habrá un concurso de acreedores
24 feb 2010 . Actualizado a las 11:41 h.La plantilla de trabajadores de la conservera Bernardo Alfageme está esperando a que la Xunta le comunique antes de final de este mes o durante la primera quincena de marzo, si existen posibilidades reales de que un inversor se involucre en el proyecto de reflotamiento del grupo alimentario. Los sindicatos calculan que serían precisos en torno a 18 millones de euros, para materias primas, pagar deudas a corto plazo, además de salarios atrasados y futuros y disponer de un cierto circulante líquido y dinero en caja para superar imprevistos y débitos inmediatos, además de iniciar, como acompañamiento, campañas de mejora de la imagen de la marca para su reposicionamiento en el mercado de las conservas.
«Es mucho dinero, pero eso es lo que se puede decir que se necesita», explica un dirigente sindical de CIG. Al parecer, existen conversaciones con numerosos grupos empresariales y no solo del propio segmento empresarial de la conservera, sino con fondos de inversión que pueden estar interesados en integrar la centenaria compañía viguesa entre sus activos. Tales conversaciones existen. Al menos, así lo reconoció el conselleiro de Industria, Javier Guerra a principios de febrero en Vigo, en declaraciones previas a una conferencia sobre el proceso de fusión de las cajas gallegas en la Confederación de Empresarios. «Estamos manteniendo contactos con más de 20 grupos interesados en Alfageme y esperamos novedades pronto», afirmó Guerra, que apeló a la prudencia y evitó entrar en más detalles sobre el estado de las negociaciones para no obstaculizar el proceso.
Compromisos
Pero el responsable de CIG-Alimentación, José Fernández Piñeiro, lamentó que Guerra, no haya comunicado «nada en absoluto» sobre estas gestiones «a pesar de haberse comprometido a ello». Con todo, queda por resolver la actual propiedad de la firma. Los actuales dueños, la familia Lago, a través de la sociedad Promalar, se mantiene en una posición de no querer vender las instalaciones. Pero quizá la presión de la Xunta y de las entidades acreedoras habiliten una salida que, no por probable, no esté planteada en este momento de forma seria y firme. Podría darse finalmente la salida del concurso de acreedores, en torno a mediados de marzo según las previsiones de los sindicatos, una vez que se hayan agotado todas las opciones de que un inversor externo tome las riendas de la conservera. Y de ahí, dos opciones más: o la liquidación controlada de la firma o un arreglo entre acreedores y deudores.
Con todo, y aunque el problema de la conservera Alfageme ha llegado a tocar ya las más altas instancias políticas en Galicia, no hay una solución a corto plazo, o al menos no se vislumbra con claridad. Es preciso recordar que el Parlamento de Galicia aprobó a mediados de este mes por unanimidad una proposición no de ley presentada por el BNG que instaba a la Xunta de Galicia a buscar las garantías necesarias para hacer viable el futuro de la factoría conservera Bernardo Alfageme y para desarrollar un plan de viabilidad profesionalizado. En el debate de la moción, el diputado del PPdeG Xosé Manuel Balseiro insistió en que la Xunta trabaja para intentar conceder nuevos avales a la conservera. Por su parte, el diputado Enrique Viéitez, del BNG, acusó a la dirección de Alfageme de incumplir los compromisos adquiridos con el Igape y los trabajadores, y tachó de «nefasta» la gestión de directivos y propietarios de la firma. Esta opinión, precisamente es la menos compartida, puesto que el anterior director general de Alfageme, Francisco Rivas, fue elogiado por todas las partes.