El acuario de Alcabre trata de sacar adelante la primera gestación que acoge de varios huevos de una pintarroja
23 feb 2010 . Actualizado a las 11:55 h.Están alborotados en el acuario del Museo do Mar de Galicia. Un hecho extraordinario ha provocado la excitación de las cuidadoras del elemento más visitado del recinto. Una pintarroja desovó hace unas semanas y varios huevos luchan por culminar el proceso natural de gestación dentro de unos saquitos, denominados «monederos de las sirenas».
Es la primera vez que en este acuario hay posibilidades de que nazca un pez en cautividad. Pero no es algo fácil. «Aínda que todo vai bastante ben, é un proceso difícil», explica Pablo Carrera, director del museo, quien ha calculado un plazo de unos quince días para superar el momento más crítico de la gestación de esta especie de tiburón.
Las cuidadoras del acuario se dieron cuenta a tiempo del desove y lograron aislar seis saquitos, aunque algún pez enriqueció su dieta con alguno de los futuros melgachos. Ahora, las seis capsulas supervivientes han sido protegidas dentro de una urna de metacrilato. Las cuidadores del acuario no dejan de llamar la atención sobre el asunto a cuantas personas visitan el lugar. «Tienen una gestación de unos ocho o nueve meses», le explica una bióloga a una niña que mira con atención los curiosos saquitos. Mientras tanto, la pintarroja nada alrededor de la cajita, quizá sin sabe que su descendencia se protege allí dentro.
El período crítico calculado por Pablo Carrera está basado en que se trata de huevos de «baixa viabilidade», debido a las pequeñas dimensiones de la pintarroja. Al parecer, el macho superaba ampliamente en tamaño a la hembra.
Cuando se inauguró por última vez el museo, su director ya había advertido de que el acuario tardaría en tomar forma, ya que las especies tendrían que adaptarse a unas condiciones específicas. Ahora, Pablo Carrera considera que empiezan a darse las condiciones óptimas de este gran estanque, y apunta algunas novedades que pretenden introducir. «Temos a idea de crear unha pradera de sebas, tamén coñecida como costera, aínda que é difícil porque non enraiza moi ben», afirma el director.
«Fauces»
Los monederos de las sirenas no son los únicos inquilinos del acuario que viven en urnas. También está Fauces , el ávido pulpo que se ve obligado a vivir recluido para evitar la merma de las demás especies. El pulpo ya se escapó en una ocasión de su jaula dorada y dio buena cuenta de algún crustaceo despistado. También hay una nécora enjaulada y algunos bivalvos, aunque estos se muestran en urnas para que el visitante pueda ver su hábitat arenoso.