La asunción de ser un equipo con muchas limitaciones

Juan Villar

VIGO

El Celta ya no juega a nada y no hay que tener complejos por eso. Se pueden conseguir los objetivos marcados sin destilar buen fútbol. Y lo mejor es asumirlo, como da la impresión de que se ha hecho en el vestuario celeste.

Por mucho que Eusebio sea un defensor a ultranza del buen trato a la pelota, ha tenido que claudicar al darse cuenta de que para sacar adelante los partidos hay que ser un equipo del montón, que se base en orden y fortaleza defensiva, y a partir de ahí aprovechar los detalles que aparezcan en los partidos para arañar de vez en cuando los tres puntos en juego.

Los celestes tienen numerosas limitaciones. Lo de la Copa fue una chispa de que hay elementos para hacer cosas bonitas en un futuro en el que la situación sea muy diferente a la actual. Pero eso hay que olvidarlo, porque la liga es diferente, los rivales también y los jugadores no son capaces de mostrar la misma motivación contra el Córdoba que contra el Atlético de Madrid. Algo reprochable, seguro, pero inevitable.

Lo bueno es que cuando uno es consciente de sus limitaciones, busca otro tipo de recursos para explotar esas virtudes menos vistosas que siempre existen. La razón de ser actual del Celta es su capacidad defensiva.

Los centrales

Eusebio parece haber encontrado la pareja de centrales ideal para armar el equipo desde atrás. Túñez y Noguerol se están compenetrando muy bien. Ayer estuvieron muy seguros y le amargaron la tarde al goleador Pepe Díaz y compañía.

Jonathan Vila fue, por delante de ellos, su mejor socio. No se echó de menos al mejor Bustos, porque el de O Porriño cumplió con creces a pesar de no haber tenido todavía continuidad esta temporada.

El Celta es, junto al Huesca y el Levante, el equipo menos goleado del 2010. Solo le han marcado cuatro goles en ocho jornadas. En cuatro partidos dejó la portería a cero y en los otros cuatro solo fueron capaces de marcarle un gol. Esta seguridad garantiza puntos y a falta de pegada, ir sumando poco a poco permite mantener ese mínimo margen para evitar el pozo.

Es preocupante, ya no la incapacidad de marcar, sino que cada vez crear una ocasión les cuesta más. Ayer apenas llegaron tres veces y sin claridad.