Toni culmina del mejor modo un día de locos que comenzó con sesión en A Madroa y acabó con partido en Barreiro
21 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Toni Rodríguez vivió un día de locos. Que comenzó siendo descartado de la lista del primer equipo después de entrenar por la mañana en A Madroa y que terminó siendo titular con el filial y marcando el tanto que rubricaba el triunfo. Y eso que Eusebio Sacristán había comentado un par de horas antes que el coruñés no bajaría a reforzar al segundo equipo.
El anuncio del pucelano no extrañó a nadie. Dos semanas atrás tampoco entró en la lista del Celta para medirse al Salamanca y sin embargo Milo Abelleira no pudo disponer de sus servicios. Sin embargo, el domingo pasado fue titular en el partido ante el Levante.
El técnico del filial consideró que en esta ocasión se había sido la decisión más lógica: «Al no ir citado yo creo que es normal con la edad que tiene (19 años) que pueda ir citado con el Celta B y lo hizo con todas las ganas. Siempre que está con nosotros lo da todo y la humildad que tiene es buena para llegar a ser un buen jugador de la primera plantilla».
Lo mejor ha sido la respuesta del interior zurdo, que disputaba su primer partido del año con el filial. Siempre ha repetido hasta la saciedad que se considera un jugador del Celta B y que tiene la suerte de entrenar con el primer equipo. Ayer lejos de sufrir mal de alturas sudó la camiseta en Segunda B. Con más o menos acierto, pero estuvo a la altura de las circunstancias: «Tengo claro que me siento jugador del filial y hoy [por ayer] ha sido la confirmación. Hacía mucho tiempo que no jugaba con ellos pero vine con la mejor predisposición para ayudar a sacar los tres puntos. Soy un jugador de club y tengo que intentar sacar lo mejor del mí en el primer equipo y en el filial. Para mí es un orgullo y un privilegio poder entrenar con el primer equipo y tener opciones de entrar en las convocatorias, pero en esta ocasión no ha sido así y he venido con la mejor mentalidad».
Demostró durante los casi 80 minutos que estuvo en el campo que el descarte para jugar ante el Córdoba no le amilanó y que reclamó de nuevo la mirada de Eusebio -que estaba siguiendo el partido con toda la cúpula del equipo- con un gol que cerró su actuación. «Fue un tiro que el portero dejó para un rechace y yo estuve bastante atento. Me ayudó mucho que en las últimas semanas nos hemos dedicado bastante a mejorar la terminación». Fue muy parecido al que le marcó al Nástic.
El coruñés hoy estará en la grada de Balaídos animando, y mañana se comerá A Madroa para volver al primer equipo.