El cuarto puesto como premio a otro ejercicio soberbio. Con siete jugadoras sénior y ante un rival directo en la lucha por liderar la otra Liga, el Celta Indepo no solo dio la talla, sino también un soberano repaso al Soller Joventut. Con cuatro jugadoras por encima de los diez puntos, con Egle engordando sus registros anotadores y con todo el equipo desplegando un sentido colectivo del juego que le permiten soñar con jugar el privativo play off por el título.
Además, sin apenas un sobresalto en todo el partido. Porque el primer cuarto ya se convirtió en un torrente de puntos, con un Celta muy enchufado que buscaba distanciarse en el marcador desde el arranque. Las viguesas leyeron a la perfección el juego interior y basaron su botín en el acierto de Egle y Sliskovic en posiciones próximas al aro y en el acierto de media distancia de María Pina. Mientras, Soller Joventut sufría atrás y arriba vivía de la mano de Murphy, que con diez puntos sostuvo a las baleares.
Semejante ritmo de partido y de puntos era imposible de mantener, especialmente para un conjunto tan mermado como el vigués. Por eso llegó un momento de duda mediado el segundo cuarto y después de fallar seis ataques de un modo consecutivo. Entonces Soller, que había equilibrado el marcador en dos ocasiones anteriores consiguió ponerse por delante: 32-34. Un tiempo muerto de Miguel Méndez fue suficiente para aclarar las ideas y devolver al Celta a la preponderancia en el marcador. Un 6-0 guiado por Sara Gómez -ocho puntos en este cuarto- fue el detonante. Al descanso se mantenía la ventaja de cinco puntos heredada del primer acto.
A la vuelta del vestuario comenzó el festival Egle, con canastas de todos los colores de la lituana y algún rebote defensivo que comenzaron a fabricar el proceso de descomposición balear. A la fiesta de Staneviciene se unió una excelente selección de tiro de las celestes en general y de María Pina en particular que le permitió superar primero la barrera de los diez puntos y después llevar la máxima diferencia hasta los 13 (62-49, min 28.20), momento que Méndez aprovechó para sacar a la pista a la júnior Marina Delgado para dar un poco de oxígeno a su escuálido equipo.
El Celta entró con 12 puntos de margen en el último cuarto y en tres minutos dictó sentencia elevando a diferencia a 16 con cinco puntos de una Blanca Marcos que ha recuperado todo su esplendor en Vigo. Incluso un triple de Noemí Jordana elevó la ventaja a 19: 80-61.
Aquí murió el partido y los minutos de la basura tan solo trajeron un susto. Un mal apoyo de Dragana Svitlica que salió de la cancha cojeando. Y para poder ser cuartas -ayer perdió Zaragoza con el Ros (68-75) y las viguesas se quedan solas en la cuarta plaza-, que menos que contar con siete jugadoras. Con permiso de las júnior.