La urbanización que contempla el Plan Xeral de Moaña en Albariños sufre un nuevo varapalo por parte de la Xunta. A los informes de la Dirección Xeral de Urbanismo que cuestionan la calificación residencial de los 328.000 metros catalogados como agrícolas se suma la protección que establece el plan del litoral. El gobierno moañés no tenía nada claro en qué medida afecta el POL a las previsiones del Plan Xeral. Albariños, en donde el documento contempla la mayor urbanización de Moaña (de unas 500 viviendas unifamiliares), queda clasificado como zona de «mellora ambiental e paisaxística», además de contemplarse dos «corredores ecolóxicos» y la franja de protección intermareal y costera. La clasificación de «mellora ambiental» no impide el aprovechamiento residencial, pero no permite urbanizaciones en contacto con la franja litoral. Sólo las acepta si el suelo que la separa del mar es urbano. El Concello moañés incluyó en su Plan Xeral como suelo urbano parte del frente a la ría de la zona de Albariños, los tramos de A Masandía e Igrexario de Tirán. Era la calificación que tenían en las normas subsidiarias y la mantuvo en el nuevo planeamiento. La Dirección Xeral de Urbanismo, sin embargo, entiende que debe clasificarse como suelo rústico, a pesar de que no cuestionó esta calificación cuando se aprobaron las normas. El futuro de Albariños depende, por lo tanto, de si el citado organismo acepta los argumentos del Concello o se mantiene en declarar la zona como rústica. En este segundo caso, la urbanización no tendría posibilidad alguna de prosperar. Hay un segundo problema para los propietarios de Albariños. No todo el frente está construido. Entre A Masandía e Igrexario hay un par de cientos de metros libres que no están catalogados como urbanos. El alcalde moañés, el nacionalista Xosé Manuel Millán, no tiene totalmente clara cuál es la situación de Albariños a pesar de las explicaciones del director xeral de Sostenibilidade. Su intención es mantener en el Plan Xeral la actual clasificación, tanto de la franja urbana costera como del urbanizable delimitado interior, que cuenta con una edificabilidad que permite construir casi cien mil metros, que se traducen, aproximadamente, en unos 500 chalés de doscientos metros. Corredores ecológicos El plan del litoral contempla, además, dos corredores asociados a los dos regatos que cruzan Albariños, los procedentes de A Pandiña y A Carrasqueira. Son dos franjas de una anchura variable que en gran parte se contemplan como cesión obligatoria para zonas verdes en el Plan Xeral, por lo que apenas afectan a la previsión que contempla el documento, así como las protecciones intermareal y costera establecidas.