Abel Caballero mantiene el sillón con el apoyo del BNG, pero no apuntala su liderazgo, y Corina Porro sigue al borde de la mayoría
08 feb 2010 . Actualizado a las 11:00 h.Las de Vigo amenazan con ser unas elecciones a cara de perro. Apoyándose en los nacionalistas, Abel Caballero le arrebató la alcaldía a Corina Porro en el 2007 por solo dos mil votos. Aquella batalla dejó abiertas muchas heridas que aún no han cicatrizado. A tenor del barómetro que publica hoy La Voz, las espadas están en todo lo alto: el bipartito PSOE-BNG salvaría el gobierno por la mínima (14 ediles) con el PP pisándole los talones, a un concejal de la mayoría absoluta.
La encuesta se ha realizado en un momento de cierta euforia socialista y desconcierto en las filas populares. Caballero, a juicio incluso de no pocos compañeros de partido, ha adoptado una estrategia con fines puramente electoralistas. Su campaña diaria contra la fusión de las cajas está plagada de mensajes tan furibundos como localistas («vienen a saquear Vigo») y amenaza con llevarse por delante a cualquiera que trate de atemperarla. El hombre que llevó al PSdeG-PSOE a los peores resultados de su historia en unas autonómicas (1997) es el mismo que ahora enmienda la plana un día sí y otro también al actual líder del partido en Galicia. «Habrá que ver hasta qué punto la demagogia le resulta rentable», concedía esta misma semana un socio nacionalista.
El candidato a la reelección espera, en todo caso, rentabilizar la humanización de 150 calles en las que ha volcado los fondos del Plan E y la inauguración del esperado palacio de congresos de Beiramar. El regidor necesita todos los pluses posibles. Por algo es el alcalde peor valorado, tras el ferrolano Irisarri, de las siete grandes ciudades. Vigo sigue sin un liderazgo claro y eso otorga dosis de incertidumbre.
Corina Porro mantuvo un perfil político bajo en los últimos meses como presidenta de la Autoridad Portuaria de Vigo (evitando incluso confirmar su candidatura a la alcaldía para el 2011), hasta que de repente le llegó un golpe en forma de auto judicial. La paralización de las obras del muelle de Areal a raíz de una denuncia ecologista y su posterior imputación sentaron como un jarro de agua fría en el PP, que han llegado a insinuar que los socialistas están detrás de las iniciativas de la Fiscalía. Los populares tienen claro que la ex alcaldesa es su mejor baza y confían en que el entuerto se resuelva antes de seis meses.
La estrategia de Porro pasa por rentabilizar algunas obras como la ampliación del muelle de trasatlánticos (Vigo se estrenará como puerto base de cruceros en abril) y sacarle partido a su popularidad, la más alta entre los candidatos de la oposición en Galicia; mayor incluso que la del ex ministro Caballero.
Pero quizás sea la influencia de la política nacional, y en concreto la crisis económica, el filón con el que cuenta el PP para arañar los votos precisos. De ahí que recuerden con asiduidad que Caballero es «el alcalde del paro», ya que Vigo ha pasado de 18.000 a 28.000 desempleados en este mandato. Habrá que ver la evolución de sectores como la automoción y el conflictivo naval. El paro y la crisis son la principal preocupación para dos de cada tres vigueses.
Santiago Domínguez parece abocado a jugar el papel de socio imprescindible. Su reto está en mantener al BNG en el entorno de los 5 concejales en un momento de transición para la formación nacionalista, que ha volcado sus mayores esfuerzos en la ciudad en recuperar el Casco Vello y mejorar las prestaciones sociales.