«En el Museo de Castrelos no hay ningún cuadro de Goya»

VIGO

La especialista, que hoy imparte una conferencia en la Fundación Barrié, opina que las obras atribuidas al pintor que guarda la pinacoteca viguesa son copias

28 ene 2010 . Actualizado a las 12:12 h.

Manuela Mena es la jefa de Conservación de Pintura del Siglo XVIII y Goya del Museo del Prado, del que fue subdirectora durante 16 años. La especialista a la que persigue la fama de polémica por sus teorías, como que Goya nunca tuvo amoríos con la duquesa de Alba o que El coloso no es de la autoría del pintor, ofrece hoy (20h.) la conferencia Goya: el viaje interior , en el marco del ciclo de conferencias que organiza la Fundación Barrié en colaboración con la Fundación Amigos del Museo del Prado.

-¿Cuál es el viaje interior de Goya del que va a hablar?

-En esta conferencia me voy a ceñir al impacto recibido en la corte en su llegada y sus dos viajes anteriores a su llegada definitiva. Uno es el viaje que hizo cuando era un niño a Madrid y otro el que hizo a Italia a los 27 años. Es ahí cuando ya es un artista muy prometedor que inicia el proyecto de llevar al aguafuerte a la estampa todas las obras de Velázquez en la colección real, que es de gran importancia para su formación y para su desarrollo como pintor, ese es el viaje interior verdadero que hace él hasta el fin de su vida.

-Para hablar de Goya es imprescindible acotar, claro...

-Por supuesto, si no, es imposible. Hay que acotar incluso dentro de un solo cuadro. Goya es tremendamente complejo, es como analizar de una gran novela como Guerra y Paz . A lo mejor hay que dedicarle toda una vida.

-Y la suya la comparte con Goya

-No. Yo estudio a Goya, que es distinto, aunque haya que dedicarle muchas horas al trabajo de uno. Sería una especie de monstruo si solamente me interesara Goya. En realidad, primero me interesa el arte. Segundo, la música. Tercero, la literatura y cuarto, la ciencia. Me gustan muchas cosas. No vivo colgada de Goya.

-¿A estas alturas se pueden seguir descubriendo cosas nuevas sobre él?

-Muchísimas. En realidad no hay tanto como parece. Son muchos los enigmas de su obra y mucho lo que hay que seguir investigando. Es casi inabarcable. Cada vez que se entra en una obra suya, cualquiera, da para todo un libro. Es agotador porque su obra es bastante amplia, aunque no tanto como se recoge en algunos sitios.

-¿Se siente cómoda en el papel de conferenciante?

-Nuestro trabajo es dar a conocer también las obras de arte. Se lo he visto hacer a mis más grandes maestros, don Diego Angulo y don Alfonso Pérez Sánchez y si hay historiadores en el mundo a los que admiro es a ellos y a otros extranjeros para los que la comunicación directa es importantísima. Es una obligación también para mí dar conferencias, y no son en mi caso trabajos de divulgación. Muchas veces las conferencias me han llevado a profundizar más en un tema por el miedo escénico que tengo y eso hace que me lance mucho más a fondo cuando tengo que hablar de algo. No es un refrito de otras cosas que ya se han dicho. Es verdadera investigación.

-¿No repite conferencias?

-No puedo. Incluso en esta, que la daré en tres sitios, en ninguno de ellos va a ser igual porque me aburro. No me gusta.

-¿Conoce el Museo de Castrelos de Vigo?

-Sí. Precioso. He estado justamente este verano y fui para ver una cosa en el depósito de cuadros que tiene el museo vigués y que pertenecen al Museo del Prado.

-En Castrelos hay dos obras atribuidas a Goya...

-No hay ninguna. Las obras de Goya están en el Prado y tenemos depósitos muy concretos en Zaragoza, en la embajada de España en París y algún otro lugar, pero cosas muy concretas, de calidad. Puede que sean copias.

-¿Le interesa el arte contemporáneo?

-Para mí no hay fronteras entre el arte antiguo y el contemporáneo. Otros la ven pero yo no las he visto nunca. Para mí son iguales, cada uno con sus peculiaridades, la clientela y la cultura de su momento. Al artista contemporáneo se le caricaturiza y descalifica antes de saber si puede ser interesantísimo y definitivo en nuestro siglo. Pero pasa con el tiempo. Descalificaron la Olympia de Manet hasta el punto de que quiso dejar la pintura y hoy es una de las obras maestras de la cultura europea.