En el 2007 terminó la prórroga que la Unión Europea dio al zoológico de Vigo para su adaptación a la normativa comunitaria. Llegada la hora de la verdad, una nueva inspección ha demostrado que sigue sin cumplir la ley y que en algunas cuestiones se ha hecho caso omiso.
Desde la Xunta se contrató a una empresa independiente para detectar los errores. El resultado fue que, si bien algunas condiciones ya se ajustan a la normativa, otras la incumplen de forma sistemática.
El caso de Vigo no es único en Galicia. Avifauna, en la localidad lucense de Outeiro de Rei, también se enfrentó a problemas, igual que el Acuario de O Grove.
Un informe técnico de la Xunta proponía el cierre temporal de A Madroa, mientras se adecuaba a la normativa europea. Finalmente los políticos decidieron que las instalaciones permanecieran abiertas mientras se reforman, para lo que se ha dado un plazo de dos meses.
El Concello tampoco quiso ser menos y encargó su propio informe a una empresa. En el mismo se recogen algunos detalles que son necesarios mejorar, como el acceso de los trabajadores al recinto y su formación.
Tradicionalmente las instalaciones de A Madroa se encontraban en tan mal estado que las continuas obras de mejora de los últimos años no han conseguido ponerlas al día, en parte también por la lentitud con la que se han ejecutado los trabajos a lo largo de los años. Buena muestra de ello es el recinto de los lobos.
El patronato del zoo aprobó hace un año una inversión de 180.000 euros para la construcción del recinto y a estas alturas aún no se ha terminado. En la actualidad se han eliminado las rejas que cercaban a la mayoría de los inquilinos.