«Lo compré por Internet en Málaga, pero ya es uno más de la familia»

Xulio Vázquez

VIGO

16 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Dicen que de tal palo tal astilla. Pero hay otro proverbio chino que aconseja casarse con la peor mujer de una buena familia, antes que con la mejor de una familia no recomendable. Ambos refranes, junto con la frase evangélica «por sus frutos los conoceréis» (en sentido literal), están en la base de toda mejora de la raza animal. Constituyen el porqué del pedigrí, que no es más, pero tampoco menos que el árbol genealógico de un ejemplar, de un perro, la garantía de su raza. A Javier Alberto Rodríguez Fernández se le antojó tener un can, pero no quiso uno cualquiera. Se gastó sus buenos ahorros en un bull terrier miniatura inglés. «Nos destrozó algunas zapatillas, pero ya es uno más de la familia», afirma orgulloso de su mascota. -¿Ya tuvo más perros? -No, es el primero, pero ya me gustaban mucho de pequeño. -¿Dónde se hizo con él? -Se lo compré a un particular de Málaga por Internet, tras ver un anuncio de su venta. -¿Tuvo que ir a buscarlo? -No, me lo enviaron por una empresa especializada. Llegó en perfectas condiciones, con todas las vacunas, desparasitado y con el justificante de su inscripción en el LOE (libro de orígenes españoles). Lo llevé al veterinario y me confirmó que no tenía problema alguno. También le puso un microchip en el cuello, pero no se ve, porque lo lleva bajo la piel. -¿Cuánto le costó? -Pagué 850 euros contra reembolso para que no me timasen. -¿Conocía esta raza? -Sí, porque un chico de mi pueblo también tenía un bull terrier, aunque no era miniatura. Jugaba con él y me gustaba mucho. -¿Qué características tiene? -En teoría no debe pesar más de 11 o 13 kilos, mide 35 centímetros de alto y, de largo, tiene menos de un metro. -¿Está contento con el perro? -Mucho. Tiene cinco meses y es muy hiperactivo. Un poco inquieto, pero muy cariñoso. Lo suelo llevar de paseo a un parque cercano y ya hizo buenas migas con otros compañeros. A los niños les gusta acariciarlo. -¿No lo confundirán con un pit bull? -Solo me pasó con una señora. Pero esta raza no necesita bozal. De todos modos, rompo una lanza a favor de cualquier tipo de perros, porque todo depende de cómo los eduquen sus dueños. -¿Cómo se llama? -Yako. -¿Es obediente? -Un poco tozudo y juguetón. -¿Lo vendería? -Por nada del mundo.