A los célticos les falta mejorar en Balaídos y los donostiarras llegan como colíderes y nueve partidos sin perder
16 ene 2010 . Actualizado a las 02:17 h.Que siga la fiesta. Bajo ese lema se presenta el duelo de esta tarde en Balaídos entre el Celta y la Real Sociedad. La clasificación para los cuartos de final de la Copa del Rey ha desatado la euforia en el entorno celeste, y aunque la liga es una competición diferente, también en el torneo de la regularidad los de Eusebio han enderezado su rumbo y se encuentran en su momento más álgido desde la llegada del técnico a Vigo.
Hay motivos para generar ilusión, empezando por las buenas sensaciones de juego que esté mostrando el equipo, especialmente fuera de casa. Pero también hay razones para pensar que la euforia es mejor controlarla. En primer lugar, el descenso sigue sin estar muy lejos. Cuatro puntos no son como para tirar cohetes. En segundo lugar, si algo se le está atragantando al Celta son los partidos de Balaídos. Y por último, la forma del rival de esta tarde invita a tenerles el máximo respeto.
La Real Sociedad es colíder del campeonato y lleva nueve jornadas consecutivas sin perder, de las cuales seis han sido victorias. Es un equipo con facilidad para hacer gol, sobre todo en su campo, y al que es difícil marcarle.
Enfrentarse a un equipo que está en la cabeza de la tabla y que además tiene un renombre histórico es seguramente lo que mejor le viene al Celta en estos momentos, ya que cuando uno vive en una nube, no hay nada más positivo que medirse a un rival que también reside en las alturas. Las garantías de que los célticos no caerán en la relajación después de tanta tensión y tantas emociones son mucho mayores.
Margen para el error
Lo que es cierto es que el Celta no llega a esta cita con las urgencias que ha tenido hasta ahora en todos los partidos de liga. Al menos tiene un mínimo margen para el error. Muy reducido, pero lo tiene. Hasta ahora la situación les ahogaba y cualquier tropiezo les impedía salir a la superficie para coger oxígeno. Ahora al menos tienen garantizado que incluso con una derrota seguirían fuera de los puestos de descenso.
El problema es que un tropiezo significaría un nuevo retroceso y verse de nuevo con el agua al cuello. De ahí la importancia que le ha dado Eusebio a este partido contra los donostiarras. Sabe que sumar otros tres puntos supondría ver las cosas de una forma mucho más desahogada y ya no sería necesario ver tanto hacia abajo. Sería un salto hacia una situación mucho más tranquila.
Para hablar de metas mayores, como ha señalado esta semana López Garai diciendo que la Real Sociedad era un rival directo, falta muchísimo. De momento es una utopía muy lejana pensar que el Celta pueda estar luchado por el ascenso. Para eso hay que seguir encadenando una racha todavía mejor que la que lleva el equipo en las últimas semanas.
El Celta terminará en el mejor de los casos con 29 puntos la primera vuelta, lo que significaría que en la segunda tendría que sumar más de 40 para ascender, y para eso los vigueses tendrían que ser el mejor equipo de Segunda de aquí al final. Mejor centrarse en el presente.
Buena asistencia
Otro de los atractivos del duelo entre el Celta y la Real Sociedad es la esperanza de que los buenos resultados hayan animado un poco más a la parroquia celtista y que Balaídos pueda registrar hoy la mejor entrada de la temporada alcanzando por primera vez la cifra de diez mil aficionados que ni siquiera consiguió llevar el Villarreal. La afluencia de una interesante colonia de varios centenares de vascos ayudará a que así sea.
El partido a priori es de lo mejor que se puede ver actualmente en la categoría.