El frío pilla desprevenida a la ciudad

VIGO

El drástico descenso de las temperaturas hasta un grado ha conseguido algo que apenas se recordaba: llenar las tiendas de clientela en busca de prendas de abrigo

15 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La repentina caída del termómetro ha pillado desprevenidos a los vigueses que, a estas alturas, ya se habían acostumbrado a las trombas de agua y a las temperaturas suaves.

Claro que la diferencia de residir en Bouzas o en Zamáns puede ser considerable como apuntan los datos registrados ayer por Meteogalicia. Mientras que en la primera parroquia la mínima se situaba en 5,7 grados, en la segunda, donde está ubicada la Universidad de Vigo, se quedó en tan solo 1,8, lo que supone casi cuatro grados de diferencia. El clima más benigno tuvo lugar en las islas Cíes, donde no llegaron a registrarse menos de 6,3 grados.

Aunque en las estaciones de Meteogalicia, la mínima absoluta detectada ayer fue de 1,8, los expertos de este servicio, perteneciente a la Consellería de Medio Ambiente, sospechan que en alguna de las parroquias de Vigo como Cabral el termómetro pudo descender hasta los cero grados.

Nueva estación

Para completar los datos de la ciudad y lograr el máximo rigor, Meteogalicia tiene intención de abrir una nueva estación en Vigo. Estará ubicada sobre un edificio de la avenida de Madrid en el plazo aproximado de un mes y se sumará a las tres existentes en la actualidad en el Instituto de Investigaciones Marinas de Bouzas, islas Cíes y campus de Lagoas-Marcosende.

Al margen de las anteriores existe otra estación meteorológica en Peinador, que tampoco refleja el clima de la ciudad, mucho más benigno, al hacerse las mediciones a 260 metros de altitud y a más de diez kilómetros. Una de las características de este lugar, donde se asienta el aeropuerto, son las abundantes nieblas hasta el punto de calcularse en unos ochenta días al año.

Si a alguien ha pillado desprevenido el descenso de las temperaturas ha sido al comercio vigués. La llegada del frío por sorpresa ha conseguido llenar de clientela las tiendas de ropa y calzado en los dos últimos días, aprovechando la apertura del domingo. Hasta ahora lo que más habían vendido eran chubasqueros y paraguas debido a la cantidad de precipitaciones caídas a lo largo del otoño.

En lo que va de diciembre la media ya ronda los 300 litros por metro cuadrado. Tampoco los meses de noviembre y octubre se quedaron cortos con 228 y 215 respectivamente.

Los datos anteriores llevan camino de convertir el actual otoño en uno de los más húmedos de los últimos tiempos.

Los primeros temporales también pillaron por sorpresa al servicio de limpieza de la ciudad. La ausencia de un saneamiento adecuado de los sumideros, atascados en muchos casos por la tierra de las obras, volvió a provocar inundaciones en las mismas calles de siempre. Sin embargo, la posterior limpieza de las alcantarillas, evitó que, salvo excepciones como Balaídos, en la mayoría de las calles no volvieran a repetirse las inundaciones.