La aldea más apartada de O Val Miñor se llama Murxido y está en la entidad local menor de Morgadáns, en Gondomar. «Somos un lugar olvidado, estamos así, abandonados totalmente», así definen sus habitantes el lugar en el que viven.
Una carretera llena de curvas entre pinares subiendo por el monte de Gondomar desemboca en este poblado que apenas tiene una decena de casas.
A pocos kilómetros está Prado, pero eso es otro mundo, el de las comodidades de la sociedad contemporánea, las que no disfrutan el puñado de vecinos de Murxido, la aldea más olvidada de la comarca miñorana.
Murxido, a nadie le suena ese nombre, ni siquiera en el centro de Gondomar saben que existe. Allí no hay cobertura de teléfonos móviles y el fijo depende del día que haga. «Si llueve o hace nublado, entonces nos quedamos incomunicados con el teléfono por radio», comenta María Teresa Cebrecos. Ella se vino con su hija desde Barcelona. Cambió la ciudad cosmopolita por el aire fresco y puro de Murxido.
Reconoce que es más feliz aquí, pero no por ello renuncia a unos ciertos servicios que por derecho piensan que le corresponden como vecina de Gondomar y contribuyente. Por ejemplo, ver la televisión. La pantalla siempre está llena de interferencias. Sólo se ven tres canales y mal, «de hecho, muy mal», subraya José Manuel Rodríguez, joven que nació en esta aldea y que no renuncia a marcharse. Cuando llegue la TDT aún será peor. Entonces ya no verán nada. El acceso a Internet es otra de las carencias, especialmente preocupante cuando hay hijos en edad escolar que lo necesitan para sus trabajos.
Una de las máximas preocupaciones de los vecinos de Murxido es el bosque que les rodea. Sería un peligro en caso de incendios y ya los han visto cerca. La Xunta ha llevado a cabo tareas de limpieza y de repoblación en zonas comunales. Pero se preguntan qué pasa con las fincas privadas. Hay muchos vecinos, insolidarios, que no las limpian, las tienen abandonadas y la vegetación ya es tan espesa que en épocas de calor constituyen todo un peligro. Las llamas podrían propagarse y alcanzar las viviendas. Y un camión de bomberos no cabe por el estrecho acceso a Murxido. Tampoco hay agua de la traída, eso es ya un sueño inalcanzable en el que ni piensan. «Estaríamos vendidos ante un incendio», afirma Teresa.
Limpieza del río
Los vecinos de Murxido tienen más reivindicaciones. Están cansados de repetirlas y de mandar escritos al Ayuntamiento de Gondomar, que nunca les hace caso, aunque en este ayuntamiento una vez un gobierno estuvo a punto de cambiar por un solo voto. Reclaman la limpieza del río y que se vuelvan a poner los quitamiedos que cayeron con las riadas de hace tres años, que siguen esperando en el mismo lugar. No existen señales que identifiquen ni delimiten el barrio de Murxido. Llegar a este lugar remoto de O Val Miñor es como hacer un viaje en el tiempo y retroceder medio siglo.