«Tengo 150 brujas y a alguna hasta le pasan los décimos por los pechos»

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Dice que con la crisis está vendiendo un 10% menos de lotería de Navidad que el año pasado por estas fechas. Vaticina que el gordo terminará en cuatro y espera darlo ella

23 nov 2009 . Actualizado a las 12:07 h.

Xulio Vázquez Falta exactamente un mes para que un gordo encantador esté en boca de todos. A medida que se acerca el 22 de diciembre, el décimo será el más solicitado. La posibilidad de que toque es de 1 entre 85.000. Por eso dicen que es una lotería. Pero ya abarca tres siglos y nadie se imagina una Navidad sin ella. Es tan tradicional como el turrón. La última vez que tocó en Vigo fue hace 35 años. Un pellizco de un segundo premio lo repartió María Dolores Spuch Fernández (63 años) en el 2004. Regenta la administración de lotería número 00 en el 19 de la calle Oporto. Es una de las que más vende de la ciudad. Premonición o no, se atreve a vaticinar que este año dará el primer premio y que terminará en 4. Cuenta con alrededor de 150 brujas en su local y de distintas nacionalidades. Además dice que se las han ido regalando. ¿Cómo para no creer en la buena suerte? -¿A cuánto asciende el importe de la lotería que le enviaron? -Nos mandaron 1.600.000 euros en décimos. -¿Espera venderla toda? -El año pasado devolvimos un 10%. Pero este año tampoco espero venderla toda, porque la crisis también le afecta a la lotería, aunque la gente crea lo contrario. -¿Quiénes se retraen a la hora de comprarla? -Las empresas. Algunas han cerrado por la mala situación económica. Otras ha reducido gastos y ya no la regalan. Las más afectadas fueron las constructoras, según lo he constatado por las llamadas realizadas. Muchas de las que nos compraban 5.000 o 6.000 euros ya no lo hacen. -¿Y la gente de a pie? -En la venta en ventanilla no se nota tanto. -¿Qué tanto por ciento se ha reducido con respecto al año pasado? -Sobre un 10% como mínimo. -¿Los principales clientes?

-El de a diario es de la zona, pero en estas fechas resulta atípico, porque la vendemos a distintos países de Europa (suele ser gente española que vive en Francia, Inglaterra y Suiza), y a algunos de Sudamérica, sobre todo México. Tengo varios clientes que son emigrantes de Avión (Ourense). -¿Y del extranjero? -De Portugal, en pleno. A algún mexicano se la envío, porque tuve una hija viviendo allá. Los inmigrantes también nos compran bastante. -¿Le piden algún número determinado? -Sí, mucha gente. Aquí tengo unos décimos que se irán a Murcia. Me los pidieron por Internet. Otro cliente se interesó por el 31.057 y le informamos que lo tiene una administración de Vizcaya, para que pueda solicitarlo. -¿Empieza a acelerarse la demanda? -Sí, en estos últimos días ya se nota. -¿Hay números que no los quiere nadie? -Sucede. Precisamente adquirí uno de esos números en Lerma (Burgos), los tenían publicitados como números feos, tal es el caso del 2.009. Y los que empiezan por dos o tres ceros son difíciles de vender. -¿Y del 1 al 9? -Lástima que no me los mandasen, porque esos tienen buena salida. El 2.000 lo vendí en media hora. -¿Los que mejor se venden? -Los terminados en 13, incluso hay que pedirlos con mucha antelación. También sucede lo mismo con los 69. -Acaso la mala suerte y las connotaciones sexuales van de la mano. -(Risas). Debe ser eso. -Sin embargo, el 5 fue el que más salió, hasta 32 veces. ?-Sí, de hecho ya estoy a punto de agotarlo. -¿Se sigue felicitando la gente con la lotería de Navidad? -Así es. Es la lotería que menos dinero deja del año, porque solo tiene un reintegro, pero se vende mucha más que la del Niño. -¿Le piden consejo? -Sí, incluso hay quien me dice toma 1.000 euros y dame los números que quieras. -¿Cómo se hizo con tantas brujas? -Nos las han ido regalando, pero algunos quieren robarlas para que les den buena suerte. -¿Le pasan el décimo por la chepa? -Hay alguna con muy buena delantera y más de uno se lo pasa por los pechos (risas). -¿Hay mucha gente supersticiosa? -Bastante. Tenemos una puerta blindada y, a veces, al cerrarla se cae algún décimo, pues es el primero que compran. Otros me dicen que no le vea el número y que se lo entregue doblado. Hay familias que llevan el mismo número, como ya hacían sus abuelos.