El diagnóstico es unánime. Si algo le falla al Celta es su pegada. Es el segundo equipo menos goleador de Segunda División y los dos delanteros centro de la plantilla están en el ojo del huracán porque todavía no han marcado. Ahora la presión sobre ellos es mayor al saber que el club busca otro nueve en el mercado.
Arthuro y Joselu se han ido turnando en sus apariciones en los partidos de liga y de Copa, pero no han conseguido marcar en ninguna de las dos competiciones. El brasileño ha disputado 402 minutos ligueros, mientras que el canterano céltico suma 432. El primero ha sido titular en cuatro partidos, mientras que el de Silleda lo ha sido en cinco.
El máximo goleador celeste en liga es Roberto Trashorras, con cuatro dianas, de las que dos fueron al transformar un penalti. Iago Aspas suma dos, y el resto se loo reparten entre Abalo, Michu, Jordi y Saulo. Si los nueves no aportan sus goles va a ser difícil que el Celta empiece a escalar posiciones.
El equipo de Eusebio se ha quedado sin marcar en cuatro de los doce encuentros disputados. El problema es que de los demás solo en dos lograron más de un tanto, que coinciden con las dos únicas victorias: Recreativo y Castellón. El Celta necesita marcar un mínimo de dos goles para ganar un partido, ya que casi siempre encaja alguno. La única excepción fue contra el Rayo, único rival que no ha sido capaz de batir a Falcón.
Dentro de este contexto es comprensible que el club esté buscando un nueve en el mercado, por si ni Joselu, ni Arthuro terminan de arrancar.
El ejemplo del año pasado
Tienen razón en su argumento de que el gol suele venir por rachas en los delanteros. La prueba más cercana se encuentra la pasada temporada en el Celta. Dinei no marcó su primer gol hasta la novena jornada de liga. A partir de ahí se entonó y sumó siete dianas en catorce partidos. Pero a partir de febrero entró en una nueva sequía que le llevó a marcar solo dos tantos en toda la segunda vuelta.
Otro ejemplo es el de David Rodríguez. Llegaba como goleador acreditado del Salamanca sin embargo vistiendo de celeste no consiguió perforar la portería rival hasta la decimoctava jornada frente al Hércules y acabó la temporada con ocho goles.