«Hace medio siglo ganaba 300.000 pesetas en una central nuclear»

Xulio Vázquez

VIGO

La de vueltas que da la vida. José Antonio González Vázquez (73 años) es un buen ejemplo de ello. Nació en Arbo, pero se crió en Barcelona. Fue ingeniero y llegó a trabajar en una central nuclear. Ahora pasa su jubilación en Vigo. -¿A qué fue a Barcelona? -Era un muchacho de 14 o 15 años y había entrado a trabajar de pinche en una fábrica de neumáticos. Le llevaba agua en un botijo a los obreros. También estudié a la vez. Me ayudó mucho el propietario de esa empresa, que estaba casado con una pianista. Y logré terminar la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Luego me especialicé en la energía nuclear. -¿Dónde trabajó? -Trabajé durante cinco años en la central nuclear de Vandellós (Tarragona). Luego me fui a una central térmica de carbón. En la primera hacíamos aparatos para quirófanos y también producía electricidad. -¿Qué hacía en Vandellós? -Estaba en la parte del reactor. Vestía un traje especial y la verdad es que le tenía mucho respeto, porque una fuga que se produjera podría afectar a toda la gente que estuviese a 500 kilómetros a la redonda. Usábamos unos aparatitos para saber en todo momento si había algún problema de radiactividad. -¿Estaban bien pagados? -Sí, nos pagaban muy bien. Porque a principios de la década de los sesenta (hace casi medio siglo) ya cobrábamos unas 300.000 pesetas, cuando un Seat 600 costaba sobre 70.000. -¿Por qué regresó a Galicia? -Ya llevo seis años en Vigo y, como tengo hermanas en Arbo, me es más fácil para visitarlas. -¿Pasea mucho por la plaza de España? -Sí, es una zona que me gusta. -¿De qué habla con los otros jubilados? -De energía nuclear, nada. Hablamos de cosas cotidianas. Cuando se ponen a discutir de fútbol o de política, formando un corrillo, me río y los dejo, porque si no te marean. Pero son buena gente.