«Hace medio siglo ganaba 300.000 pesetas en una central nuclear»

Xulio Vázquez

VIGO

20 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La de vueltas que da la vida. José Antonio González Vázquez (73 años) es un buen ejemplo de ello. Nació en Arbo, pero se crió en Barcelona. Fue ingeniero y llegó a trabajar en una central nuclear. Ahora pasa su jubilación en Vigo. -¿A qué fue a Barcelona? -Era un muchacho de 14 o 15 años y había entrado a trabajar de pinche en una fábrica de neumáticos. Le llevaba agua en un botijo a los obreros. También estudié a la vez. Me ayudó mucho el propietario de esa empresa, que estaba casado con una pianista. Y logré terminar la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Luego me especialicé en la energía nuclear. -¿Dónde trabajó? -Trabajé durante cinco años en la central nuclear de Vandellós (Tarragona). Luego me fui a una central térmica de carbón. En la primera hacíamos aparatos para quirófanos y también producía electricidad. -¿Qué hacía en Vandellós? -Estaba en la parte del reactor. Vestía un traje especial y la verdad es que le tenía mucho respeto, porque una fuga que se produjera podría afectar a toda la gente que estuviese a 500 kilómetros a la redonda. Usábamos unos aparatitos para saber en todo momento si había algún problema de radiactividad. -¿Estaban bien pagados? -Sí, nos pagaban muy bien. Porque a principios de la década de los sesenta (hace casi medio siglo) ya cobrábamos unas 300.000 pesetas, cuando un Seat 600 costaba sobre 70.000. -¿Por qué regresó a Galicia? -Ya llevo seis años en Vigo y, como tengo hermanas en Arbo, me es más fácil para visitarlas. -¿Pasea mucho por la plaza de España? -Sí, es una zona que me gusta. -¿De qué habla con los otros jubilados? -De energía nuclear, nada. Hablamos de cosas cotidianas. Cuando se ponen a discutir de fútbol o de política, formando un corrillo, me río y los dejo, porque si no te marean. Pero son buena gente.