Apostó por controlar un proyecto a largo plazo y cayó víctima de la impaciencia, pero mira hacia adelante con Galicia en el horizonte
19 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La falta de paciencia de la directiva del Racing de Santander acabó con el primer asalto de Juan Carlos Mandía (Alfoz, 1967) a la Primera División, de manera que la categoría reina del fútbol español se ha quedado sin entrenadores gallegos. El lucense lo asume reflexivo, así lo expresa su conversar pausado. Mientras, espera que la mentalidad urgente de los clubes españoles cambie.
-Ni le han dejado arrancar.
-Muchos no son conscientes de la dificultad que entrañaba este Racing. No se trataba de un equipo nuevo, que se deshizo en verano, sino de una estructura completa. Se han ido jugadores que está compitiendo a alto nivel y fueron sustituidos por jóvenes o gente que venía de lesiones... los resultados no llegaron.
-Usted quiso armar una nueva estructura de trabajo.
-Recabamos información de cantera y debutó Osmar. Se estaba pensando en el futuro.
-Siempre dice que le atrae la idea del mánager inglés, que decide en el campo y fuera de él. ¿No viviría más tranquilo si no se compromete tanto?
-En algunos equipos hacer planes a largo plazo no conviene y a veces es mejor no meterse en demasiadas situaciones, ser un poco más egoísta, y solo entrenar al equipo que te dan. Pero yo pienso que un entrenador debe dirigir cosas en el club y los jugadores deben saber que manda mucho.
-¿Insistirá?
-Claro, sigo con la idea de decidir en varias parcelas del fútbol, no solo el juego. Es mi forma de ser.
-Esto no cuaja en España.
-Tarde o temprano, lo hará.
-Le iba de vicio en el Hércules, en Segunda, pero arriesgó para probar en Primera.
-La peor decisión es la que no acarrea ningún riesgo. No me lo reprocho, pero sí lo analizo para aprender para un futuro.
-Su profesión no es para encariñarse, desde luego.
-Pues yo lo hago. Con el tiempo, olvido lo negativo.
-¿Entendería que se generen dudas acerca de los entrenadores gallegos?
-De ninguna manera. Están preparados igual que otros. No importa la procedencia. A veces, el entorno es injusto con los entrenadores, pero es la época que nos ha tocado vivir y hay que aceptarlo así.
-¿Cómo convive con ello?
-Si te planteas la injusticia del fútbol, pierdes energía. Hay mucha agresividad en el entorno.
-¿Qué hará ahora?
-Ver mucho fútbol, en directo y grabado. También veo cómo trabajan otros, en España y en el extranjero.
-¿Cuánto depende un técnico de sus jugadores?
-Bastante. Lo primordial es tener buenos futbolistas. Sin eso, no hay nada. Después, la motivación y la táctica.
-¿Un entrenador puede con todos esos factores?
-Creo mucho en mi equipo de trabajo, y en el hecho de que el entrenador lo controle todo.
-¿Y cuánto depende un técnico de su presidente?
-Mucho, también. Es el que le da la fuerza. Si se percibe una grieta entre ambos, el equipo está perdido. Debe defenderlo a capa y espada, hasta el final.
-¿Le ha sucedido a usted?
-No lo pensé, pero no.
-¿Quién le da la noticia?
-El presidente, no.
-¿Cómo lo toma?
-Con naturalidad. En un deporte en el que entre un 1-0 y un 0-1 hay poca diferencia pero condiciona el futuro, no hay que volverse loco. Luego, se lo digo a mi cuerpo técnico y a mi mujer.
-¿Qué les dice?
-Que lo empezamos con mucha ilusión y hay que levantarse pronto. Vamos a pelear muy duro por llegar a un punto en el fútbol y habrá altibajos, pero lo conseguiremos. Uno de los hitos sería volver a Galicia para entrenar. Me haría mucha ilusión.