Un tanto de Danilo y la actuación de Yoel llevaron a los celestes a repetir triunfo en Tenerife como sucedió en la ida
11 nov 2009 . Actualizado a las 03:08 h.El Celta estará en los octavos de final de la Copa del Rey. Cuatro años después, los célticos regresan a una ronda tan avanzada de esta competición. Su victoria en Tenerife le permitió llevarse la eliminatoria por un global de 3-1, y dando la sensación de haber sido mejor en ambos partidos.
Eusebio había advertido antes del encuentro que su equipo no iba a salir a especular con su ventaja en la eliminatoria, entre otras cosas, porque no sabe hacerlo. Sus intenciones pudieron tener otro elemento motivador cuando a los veinte segundos de juego, un error defensivo, plantó a Alfaro solo ante Yoel. El meta, culpable en la ida del tanto tinerfeño, enseñó que quería resarcirse y realizó su primera gran parada de la noche.
Este susto no descolocó a los celestes. El equipo vigués, con mucha calidad técnica, demostró que por sus condiciones le va más enfrentarse a rivales de Primera, que planteen un fútbol más atrevido de lo que se practica en su categoría. La mejor muestra céltica a sus sensaciones de comodidad la dio Saulo con un recorte y un disparo seco con el que obligó a Luis García a responder con mucho acierto.
El uno contra uno de Alfaro y Yoel iba a continuar. Primero no pudo acertar con un buen servicio de Juanlu, y después el meta volvió a amargar al estilete del ataque chicharrero. Con sus paradas, el canterano ya había hecho olvidar al celtismo su error del encuentro de Balaídos.
Antes del descanso, llegó la mejor oportunidad para el Celta. Joselu lo hizo perfecto atrayendo a los contrarios que cercaban el área canaria. Desde la izquierda envío un centro que Saulo cabeceó mal cuando tenía todo a favor para lograr el tanto. El brasileño, por dos veces, había tenido la opción de poner a su equipo por delante, y dar en el marcador un reflejo al dominio celeste.
A esta mala noticia le siguió otra. Aarón Ñíguez en una acción desafortunada se lesionó, y tuvo que salir del campo en camilla. Su puesto lo ocuparía Dani Abalo lo que obligó a Saulo a jugar en la izquierda a pierna cambiada.
Otra actitud de ambos
Para la segunda mitad el panorama cambió. Al Celta ya se le veía más interesado en contragolpear, y al Tenerife dispuesto a llevar la iniciativa. Los locales pudieron resolver con una acción de Omar que Dinei desperdició con un remate bajo palos que inexplicablemente se le fue arriba.
Hasta ahí llegó el tiempo del ex céltico. Fue entonces cuando Oltra se decidió a gastar sus cartuchos con la entrada de Nino y Ángel, mientras en el bando vigués Michu entraba por Trashorras. El gesto de los visitantes expresaba sus temores. Hubo más porque tras este movimiento entró Hugo Mallo por Saulo.
Los locales no habían gozado en esta fase ni de media oportunidad. Fue el Celta quien le fue alimentando su falta fe. La mejor forma de hacerlo fue la de Vasco Fernandes que en un par de atropellos al contrario vio dos amarillas seguidas, y dejó a su equipo con diez.
Al Tenerife no le sirvió de nada. Los canarios estuvieron mejor cuando el rival tuvo la pelota, pero cuando le cedieron la iniciativa se atascaron por completo. En medio de esta congestión, Pablo Sicilia concedió al Celta su ocasión para llevarse la eliminatoria. Un centro con menos riesgo del esperado no supo cortarlo el central, y Danilo viniendo desde atrás puso el gol celeste. El brasileño aún tuvo una falta al final que envió al poste. La Copa volvió a ser un motivo para alegrar al celtismo.