La empresa consiguió cerca de un millón de euros de ayudas de Europa pese a no cumplir la normativa
28 oct 2009 . Actualizado a las 11:28 h.La Fiscalía de Medio Ambiente de Vigo ha presentado una querella contra los responsables de un matadero de aves situado en el municipio de Mos que vierte aguas residuales sin depurar a un afluente del río Louro. La empresa Louriña expulsa a diario y de manera continuada miles de litros de líquido con un olor fétido que genera su actividad industrial. La nave está ubicada junto al lecho del arroyo Torroeira y contamina el medio ambiente a través de dos emisarios camuflados que van a parar al cauce. Esta agresión ha alterado el ecosistema y los responsables de la factoría tendrán que responder por un presunto delito medioambiental, después de la investigación realizada por los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Vigo. Louriña empezó a funcionar en el año 70 con una licencia municipal que hoy en día no se adapta a la actividad industrial que lleva a cabo. Posee una autorización de vertidos que la Confederación Hidrográfica del Miño, otorgada con carácter provisional en el año 2003. Este organismo no le ha revocado dicha autorización pese al incumplimiento de los parámetros exigidos en la misma. A pesar de incumplir la normativa medioambiental, durante los últimos tiempos ha conseguido captar cerca de un millón de euros de ayudas a fondo perdido provenientes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder). La entidad, además, registra incumplimientos urbanísticos, puesto que las instalaciones invaden un espacio de dominio público sin licencia con unas canalizaciones aéreas que atraviesan una carretera vecinal. Ademas se encuentra en una zona catalogada como suelo de núcleo rural donde se prohibe el uso industrial que ejerce. Tomas de agua La empresa tiene además diversas tomas de agua del río que ha colocado sin autorización de Medio Ambiente unos metros más arriba del lugar en el que realizan los vertidos y hasta donde llegan cristalinas. La actividad del matadero ha creado también un problema social en el barrio donde se ubica en la parroquia de Louredo. Los vecinos están hartos de tener que soportar los malos olores y el ruido constante que genera la actividad de la empresa. José Luis Rodríguez, uno de los responsables del matadero, no quiso hacer ayer ningún tipo de declaración. «La empresa no quiere hablar de ese tema y punto final», afirmó.