Aplastados por el peso de la historia

Rubén Ventureira

VIGO

26 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Zorrilla es al Dépor lo que Riazor al Real Madrid, territorio inhóspito, un pasaporte al suplicio, el eterno retorno a la frustración. Todo el peso de la historia cayó ayer sobre los blanquiazules en Pucela. Una vez más. Un campo en el que el que una sanción a Acuña costó una Liga y un arbitraje de Soriano Aladrén un billete a la Recopa. Un terreno en el que el Dépor ha jugado 25 veces en Primera y solo ha ganado dos; es decir, en el que ha sumado los mismos triunfos ligueros que en el Bernabéu y uno menos que en el Camp Nou. «El año que viene creo que no vamos a venir. Llamamos a Villar y pactamos un 3-0», bromeó un Lotina que ya domina los resortes de la retranca. Tendrá que consultar con un especialista en meigallos, y cargar unas ristras de ajos la próxima vez.

Sin excusas

A la hora de encontrar una explicación racional al fracaso del Dépor en tierras pucelanas, los blanquiazules del ayer y del hoy suelen aludir a dos factores: que el campo está seco y es lento, alegaba Fran, y que el ambiente frío hace que el equipo tarde en entrar en calor, apuntaba Manuel Pablo. Ni una argumentación ni la otra sirven para explicar lo de ayer: el campo algo mojado debía de estar, porque no hay otra explicación para los resbalones de Lopo, y el Dépor no tardó en entrar en calor, pues sus mejores minutos fueron los iniciales.

«A ellos siempre les sale el partido del año contra nosotros», había dicho Manuel Pablo. No hubo necesidad. El Dépor fue víctima de sus errores. Hubo tintes de tragicomedia, como esa acción entre Colotto y Filipe en plan el uno por el otro la casa sin barrer que supuso el primer gol, el resbalón de Lopo en el segundo y el insólito despeje de rodilla de Manuel Pablo en el tercero.

El Dépor, que llevaba cuatro victorias consecutivas y cuatro encuentros sin recibir un gol, cayó ante un Valladolid que no ganaba en casa desde hacía siete meses. Los de Lotina recibieron la mayor goleada desde el 5-0 del Barça en enero, e igualaron la segunda derrota más amplia en Valladolid en Primera, un 4-0 en 1953 solo superado por un 5-0 en 1951. En Segunda aún le fue peor, pues en 1958 sufrió un 8-2.

Llegó el equipo coruñés lanzado y se fue con cuatro latigazos a la espalda y sin haber marcado por primera vez en la Liga. Zorrilla es así... para el Dépor.