El paso deportivo de Pepe Murcia por Vigo ha quedado olvidado con mucha rapidez. Sin embargo, el técnico cordobés en su regreso a Balaídos como entrenador del Albacete demostró que encerraba muchos fantasmas en su interior del pasado reciente.
Antes del partido atendía a Radio Voz siendo muy puntilloso en todo y en especial con su pasado. «Llegamos a las diez menos veinte y no a las diez, como usted dice. Salí del Celta por la misma puerta por la que entré y no por la de atrás», y terminó con «hice 33 y no 31 puntos, que le sirvieron al Celta para evitar el descenso».
Ese tono agresivo que siempre le caracteriza se vio aderezado por los insultos de buena parte de la grada durante el partido hacia su persona. Esto puede que le llevase caliente hasta la rueda de prensa en la que habló muy poco del partido, y casi todo de lo que le atormenta. En su discurso cargó gravemente contra un periodista local al que tildó de «bobo», «mala persona», «hipócrita» y «sopla pollas». Al mismo periodista le abrazó en la rueda de prensa de su despedida en A Madroa, para vilipendiarlo el sábado en público.
Recordó que nunca ha dicho ni una sola palabra en contra del Celta, y como ejemplo regaló dos ejemplares de una entrevista a un diario deportivo del mes de agosto en las que supuestamente hablaba bien de su ex equipo. En las únicas dos preguntas relacionadas con su pasado celeste, en las que él entiende que habla bien del club vigués, dice que «el Celta es un equipo donde no existe un interés común. En el Albacete sí, donde todo es mucho más cercano», y a continuación señala que «se me cesó porque el ascenso no era posible pero luego se mantiene al técnico en descenso. Difícil de comprender». Estos dos ejemplares los llevaba bajo el brazo y los dejó encima de la mesa como prueba. Murcia en estado puro.