El Celta del cambio de ciclo comienza la Liga. Habituado a la renovación cada temporada, este curso va un paso más allá. Pilar Valero será la única que ponga experiencia en un plantel joven con todo por aprender y un largo camino por recorrer. La salvación, sin mayores miramientos es el objetivo para un equipo que comenzará la Liga el sábado en Ibiza. El resto de los retos tendrán que esperar el proceso de maduración.
De entrada, el equipo tiene que reinventarse una vez más. Ha perdido poder interior y basará su estrategia en la defensa, en la velocidad y en el contragolpe. «Tenemos que defender con el cuchillo entre los dientes para después conseguir puntos fuera de sistema», comenta Miguel Méndez, el sempiterno entrenador que ya ha reinventado a su equipo en multitud de ocasiones. «Debemos correr como lagartijas y defender como bestias», concluye Pilar Valero, la voz de la experiencia y a quien su técnico considera uno de los mejores fichajes. El año pasado apenas pudo jugar la mitad de los partidos y por fortuna la lesión ha quedado atrás. Ella tiene la visión más diáfana del cambio: «Tenemos una buena base con gente muy joven, pero debemos ser conscientes de que se han ido valores importantes de este equipo (Alba, Nicholls, Gema, Agne...). El curso pasado teníamos un equipo con gente importante».
El club asume la situación y tiene definida la estrategia de temporada. «Vamos a pasarlo regular, pero tenemos que aprovechar el calendario de la primera vuelta en casa», sostiene Carlos Colinas, el director deportivo del club y uno de los grandes buscadores de talentos del básket femenino europeo. Méndez reclama la máxima agresividad en las citas de As Travesas.
El cuerpo técnico espera desde el principio los pecados de juventud que pueda tener el equipo. «No es solo que tengamos un equipo joven, sino que las jugadoras van a tener unos roles que no tenían en sus equipos», comenta Colinas. El ejemplo más práctico lo representa una de las pocas veteranos, Noemí Jordana «que se había marchado de Vigo siendo una jugadora muy importante, pero en el segundo año en Valencia perdió protagonismo y tampoco en Olesa el año pasado tuvo ese estatus», dice el entrenador. La base será una de las que tenga que coger la responsabilidad por los cuernos.
Pilar Valero volverá a ser la veterana del equipo y la pieza angular. «Tengo cuerda para rato y muchas ganas de seguir al pie del cañón», comenta con la ilusión de una juvenil cuando está a punto de cumplir los 40. Ella es una de las cuatro que siguen vistiendo de celeste un año después. Le acompaña la salmantina Blanca Marcos y las balcánicas Svitlica e Iva Sliskovic, a quien Colinas ve como referente interior. «Es su segundo año en la Liga, ya conoce la competición y debe dar un paso adelante». El año pasado creció al lado de Agne Ciudariene, la pívot lituana que alumbró el juego interior vigués.
Su compatriota Egle Sulciute está llamada a ser la referencia anotadora del equipo. Frente al Perfumerías, en el partido de presentación, demostró su buena mano, pero a sus 24 años todavía tiene mucho que crecer. «Es la que tiene una mayor calidad ofensiva, pero es su primer año y tiene que adaptarse a la Liga».
El resto de las jugadoras decisivas proviene del mercado nacional (Sara Gómez, Marina Pina, María Delgado) porque Olga Maznichenko proviene del arcaico baloncesto ucraniano y es una niña. Con mucho futuro, pero un diamante por pulir.
«Hemos hecho una pretemporada dura y el equipo está bien», comentó Valero en el cierre del proceso estival. Miguel Méndez no le contradice, pero tampoco esconde que queda mucho por conjuntar: «Con tantos cambios aún queda mucho trabajo. Tenemos un equipo joven e inexperto, pero tenemos que aprender sacando el mayor número de partidos posibles». De entrada no renuncian a la sorpresa en Ibiza, aunque Noemí Jordana y Egle están tocadas.