La fiesta pasa de O Berbés a Teófilo Llorente

Miguel García / Noa R. Rey

VIGO

Las medidas para impedir que los jóvenes consuman alcohol en las calles no acaban de funcionar

27 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El operativo policial organizado este fin de semana en la plaza de O Berbés para impedir el botellón tuvo un éxito relativo. Los cincuenta agentes de las policías nacional y local situados a lo largo de todo el foro aseguraron a los vecinos del lugar una noche tranquila. Sin embargo, a apenas diez metros, en la calle Teófilo Llorente, decenas de jóvenes practicaban el botellón con total libertad, entorpeciendo el descanso de quienes viven en esa vía.

La efectividad de la actuación policial provocó el traslado de chicos y chicas a otras famosas zonas de botellón, como la calle Teófilo Llorente y la parte trasera de la Colegiata. Mientras los vecinos del barrio histórico disfrutaban de un fin de semana sin las molestias del botellón, los residentes de las inmediaciones de la plaza sufrieron las consecuencias de la aglomeración de personas.

A pesar de ser conscientes de la paradoja que se estaba produciendo a escasos metros del lugar en el que se encontraban haciendo guardia, los agentes no podían hacer nada para evitar que los chavales rellenasen sus litronas en la calle contigua a la plaza y disfrutasen de una fiesta, cada vez a un volumen más alto. Los policías de O Berbés tenían órdenes muy precisas para este fin de semana: impedir las concentraciones en la plaza de más de seis personas, tuviesen o no bebidas alcohólicas, para evitar ruidos que molestasen a los residentes. Fuera de los límites de la glorieta, los chicos y chicas tenían libertad para consumir las bebidas que llevaban ocultas en bolsas de plástico y que acababan de comprar en alguno de los establecimientos que está abierto las veinticuatro horas del día.

No hubo muchas intervenciones por parte de la policía en la madrugada del viernes al sábado. La gran mayoría de los chavales sabían del despliegue por los medios y eludieron reunirse en O Berbés e, incluso, pasar por allí para evitar complicaciones. No necesitaron dar muchas vueltas.

Además de Teófilo Llorente y los alrededores del mercado de A Pedra, los chicos y chicas recurrieron en masa a la avenida de Montero Ríos para disfrutar de la bebida y la cálida noche sin temor a ser amonestados por las fuerzas de seguridad. El puerto de Vigo ha sido y es una de las zonas más demandadas para realizar este tipo de actividades por su tamaño, su cercanía con el mar y la relativa distancia existente entre el paseo y las casas.

En el plan realizado por el Concello de Vigo para eliminar el botellón de las calles, el área de Montero Ríos se presenta como una actuación a realizar en una segunda fase, sin fecha por el momento. Esto convierte al paseo del Náutico en el último reducto para los chicos y chicas que cada fin de semana reivindican el comprar su alcohol y beberlo en la calle como una forma de pasarlo bien y disfrutar de licores de calidad a buen precio.