Un total de 2.229 estudiantes iniciaron ayer el curso en los tres campus de la Universidade de Vigo. Se trata de alumnos que, en su mayoría, serán pioneros en cursar los 23 nuevos grados adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior. Pero muchos de ellos llegaron ayer al CUVI sin una idea clara de qué va a suponer Bolonia para ellos. Como Iria Sotelo, que comenzó su primer año de carrera con algunos nervios y retraso incluido. «Llegué tarde a una clase y me dijeron que la profesora ya no dejaba entrar», comentaba la recién estrenada estudiante de Biología. Pero en un día de presentaciones y toma de contacto, Iria acusó la falta de información sobre el Plan Bolonia. «Por lo que yo tengo entendido la asistencia es obligatoria, pero ningún profesor ha comentado nada del asunto», explica. Para ella este nuevo modelo de estudios no va a ser beneficioso al pasar de licenciaturas de cinco años a grados de cuatro. «Eso, necesariamente, tiene que suponer que te den la materia comprimida: más en menos tiempo», se queja. De cualquier manera, Iria insiste en que le falta información. Al igual que a Emmanuelle Aliotti, una joven francesa que llegó a Vigo con una beca Erasmus y a la que ni le suena el plan. «Nunca he oído hablar de eso», explica en un español meritorio si se tiene en cuenta que lleva dos semanas en Vigo y apenas estudió «un poco» de español antes de venirse. Tras las presentaciones en las primeras clases, esta estudiante de Ciencias del Mar procedente de la universidad de Savoie, se comunicaba con su novio a través de su portátil. «Le estoy diciendo que el primer día me ha ido regular porque aún no conozco a nadie», comentaba. Un problema que, al igual que el de saber más de Bolonia, seguro será cuestión de tiempo.