«¿Y qué hago yo con esto?»

VIGO

Un vigués no consigue deshacerse de varios frascos de líquidos de revelado que no aceptan en el Punto Limpio del Concello

11 sep 2009 . Actualizado a las 11:25 h.

Fernando Pérez lleva varios días buscando una fórmula civilizada para deshacerse de unos frascos con líquidos de revelado fotográfico y fijación que ya no utiliza. Aficionado a la fotografía tradicional, sin embargo dejó de revelar ante las facilidades que ofrecen los sistemas digitales. En una operación de limpieza en su domicilio decidió que lo más sensato era eliminar unos líquidos que ya no iba a utilizar nunca.

Lo que no imaginaba este joven vigués, empleado en la Federación de Asociaciones de Vecinos Eduardo Chao, es que no le iba a resultar fácil conseguirlo. Tras algunas gestiones con Medio Ambiente, en las que no encontró solución, optó por dirigirse directamente al Punto Limpio del Concello.

«Sabía que recogían restos de equipos informáticos y pensé que también materiales contaminantes, por lo que fui a las naves municipales de Santa Cristina de Lavadores en las que se ubica. La verdad es que es un sitio un tanto desangelado, donde no veía a nadie. Dentro finalmente encontró a una persona a la que pregunté donde podía dejar los líquidos, pero resulta que no podía».

Buscarse la vida

Para su sorpresa, lo único que allí admiten son residuos informáticos. A su pregunta de qué podía hacer con ellos le respondieron con algo parecido a un encogimiento de hombros. «Lo cierto es que me mosqueé un poco. ¿Qué hago entonces, los tiro a un contenedor normal?»

-«Tu mismo», fue la respuesta.

«Por supuesto, no quedé satisfecho con la contestación y traté de saber como en un Punto Limpio no le daban solución. Resulta, sin embargo, que aquello no es un Punto Limpio, aunque al parecer está previsto que algún día lo sea. Por tanto, no tuve otro remedio que darme la vuelta con los líquidos y regresar a casa con ellos».

Fernando Pérez consultó su caso en el servicio de información municipal 010 y allí le confirmaron que el Punto Limpio como tal no funciona. «La única solución que me dieron fue que me pusiera en contacto con la tienda donde los compré para su recogida, pero han pasado años y ni me acuerdo».

El temor de este joven es que haya personas que ante las dificultades opten por lo fácil y los tiren en cualquier sitio, con el problema medioambiental que ello supone. «Admito que no los recojan en lo que yo creía que era un Punto Limpio, pero nada les impide asesorar en casos de este tipo», concluye quejoso.