Un accidente atrapa más de dos horas a cientos de conductores en la A-55

VIGO

05 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La autovía de Vigo a Tui (A-55) vivió ayer una jornada caótica. El choque de tres camiones a primera hora de la tarde provocó enormes retenciones de tráfico durante dos horas. Aunque no se registraron heridos entre los implicados en el siniestro, cientos de conductores que circulaban por la autovía en dirección a Vigo se vieron afectados por el suceso, que tuvo lugar en las proximidades de la empresa cárnica Frigolouro.

El siniestro se produjo a primera hora de la tarde, alrededor de las tres, en el kilómetro 14 de la autovía, a la altura de O Porriño. Según testigos presenciales consultados por este periódico, uno de los camiones impactó contra los otros dos, que se encontraban parados, aunque la colisión no afectó a ningún otro vehículo. Lo aparatoso del accidente obligó a cerrar al tráfico la autovía durante algo más de dos horas y provocó interminables colas de vehículos, que llegaron a superar los tres kilómetros.

Mercancías peligrosas

A pesar de que no hubo que lamentar heridos, una ambulancia se trasladó al lugar de los hechos, al igual que un grupo de agentes de la Guardia Civil y efectivos de Protección Civil, que fueron alertados del siniestro por los testigos. De hecho, su presencia responde a la activación del protocolo que se inicia cuando se accidenta un vehículo que transporta mercancías peligrosas, que en este caso llevaba el camión cisterna. Una vez allí, pudieron comprobar que los ocupantes de los tres camiones se encontraban en condiciones de abandonar los vehículos por su propio pie porque estaban ilesos.

Sin embargo, sí se produjeron importantes desperfectos en las cabinas de los tres vehículos accidentados, que quedaron prácticamente destrozadas como consecuencia del fuerte choque sufrido. La mediana de la autovía también se vio afectada por los impactos.

Además, dado que el siniestro se produjo a una hora punta, muchos de los conductores se dirigían a su trabajo o volvían del mismo. Por eso, se produjeron escenas de crispación y nerviosismo entre los conductores de los coches afectados por el colapso.

Los otros dos vehículos implicados, al margen del cisterna que portaba materiales peligrosos, eran camiones de mercancías que transportaban productos alimentarios, incluyendo líquidos como leche o aceite. Pero en ningún momento llegaron a derramarse por la carretera como consecuencia del choque.