Los vecinos del barrio que sufrió el incendio el pasado fin de semana mostraban ayer sorpresa y satisfacción por la detención de los dos jóvenes que supuestamente provocaron el fuego. Uno de ellos, Rui Bernardo, asegura que fue uno de los testigos que avisó a la policía: «Yo estaba en un 24 horas con tres clientes que habían bebido bastante; estaba dentro cuando uno de ellos entró en el local y me dijo que llamase a la policía porque se estaba quemando una casa». «Enseguida salí y vimos cómo un chico venía corriendo calle arriba y se metía por el parque, pero no pude verle la cara porque estaba oscuro y a esas horas ya estaba cansado», relataba ayer. Asegura que, cuando llamó, le hicieron muchas preguntas y ahora está esperando por si puede ayudar a identificar a alguno de los incendiarios.
Otro vecino, Álvaro Sánchez, señalaba que en O Calvario ya se había corrido la idea de que el incendio había sido obra de «unos jóvenes que iban borrachos como cubas» y a los que la gamberrada «se les fue de las manos».
«Me alegro de que los hayan detenido», relató ayer por la tarde Jorge, encargado de la cafetería Chivito. En La Barraca, un establecimiento colindante con el edificio quemado al que muchos de los afectados acuden habitualmente, se enteraron por los medios de que se habían practicado detenciones. «Las víctimas del suceso hablan del seguro y de todo lo que han perdido, más que de su autoría», señalaba una persona en el establecimiento.
Sonia Diéguez, trabajadora del videoclub afectado por el incendio del edificio de Jenaro de la Fuente, se enteró del arresto de los jóvenes por la televisión: «Se especulaba mucho, se llegó a decir que había sido un obrero por venganza hacia su empresa, porque aquí no se hablaba de otra cosa».