La comunidad de montes de Moaña aspira a que la Romaría do Leñador sea declarada de interés turístico gallego
14 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La comunidad de montes de Moaña celebra desde hace 16 años la Romaría do Leñador en el monte de Outeiro do Cruceiro. Inicialmente se hizo el día de San Isidro, pero tras coincidir varios años seguidos con lluvias que obligaron a aplazarlas, los organizadores decidieron cambiarla para el 15 de agosto. Según comentaba uno de los directivos, el santo, molesto por endosarle un patronazgo que no le corresponde (el de los leñadores), les enviaba lluvia cada año para hacerlos entrar en razón.
La organización aspira a que la Xunta declare la romería de interés turístico. Se sumaría así a las de Cangas (la Semana Santa y las danzas de Aldán, O Hío y Darbo) y a la del Millo corvo de Bueu.
Lo que la distingue de otras romerías es el concurso de corte de troncos. A diferencia de los vascos, los de Moaña cortan troncos de eucalipto, una madera dura que requiere tanto esfuerzo y habilidad como paciencia. En fin, que los comuneros organizaron un concurso a la moañesa, al que acuden hombres y mujeres dispuestos a mostrar sus habilidades con «machados do país», la única herramienta admitida.
A la competición de corte se suma la de «tronzadores», con sierra. Para los no tan energéticos hay una competición de «tiro á chave» que comenzará a las cuatro de la tarde. Los premios son jamones, lacones y chorizos.
Para animar la fiesta, a las doce de la mañana actuará el grupo folclórico Breogán. A las 12.30 comenzará el concurso de corte de troncos. Competirán los inscritos en la primera tanda. Al finalizar, volverá a actuar Breogán dando paso a la comida.
Habrá un «polbeiro» y chiringuitos con vino, empanadas, sardinas y demás productos típicos de una romería. Quien opte por el marisco puede bajar al centro de Moaña, a Reibón, a la Festa do Naseiro para probar las nécoras y camarones, porque el pulpo ya lo tienen en el Outeiro.
En esta edición, los organizadores optaron por suprimir dos de los actos que se celebraron el pasado año: la carrera de caballos y los conciertos de música rock destinados a los jóvenes. El pasado verano fueron más bien un fracaso, con pocos jinetes y un público joven escaso en el concierto nocturno.