Cualquier disculpa es buena para organizar un sarao. Ya no digamos si incluye la palabra gastronomía. Motivos de celebración tenían ayer los hosteleros de Teófilo Llorente que, después de siete meses de obras, experimentó una transformación en positivo que vecinos y viandantes agradecen.
El caso es que invitaron a varios colegas del sector a «tomar» la calle. Eso sí, de forma testimonial y en plan culinario. Un total de doce locales se sumaron a dicha toma con diferentes propuestas. El Pulpo Mejillonero, La Carbonara, A Pita Tola, Sokoke, A Gaita, O Faneco, Alta Fidelidad, Retranca, Mamá Oko y Crêperie do Mar plantaron sus puestos de buena mañana y no los retiraron hasta bien entrada la tarde. Había platos para todos los gustos, desde la sencilla fritura de pescaditos y pimientos o la tabla de ibéricos, hasta las filloas de ensalada de pollo con apio, la tostada mexicana, el jamón asado, la empanada de zamburiñas, los chorizos a la sidra o los suspiros del Cristo de la Victoria.
Itos Domínguez, una de las armadanzas de la iniciativa en su calidad de voz autorizada de la Asociación VigoVello, afirmaba que el objetivo del tal sarao no es otro que empezar a dar «un poco de aire a la calle ahora que por fin se ha recuperado para los peatones». ¿Aire? Lo de ayer, a ratos, fue un vendaval.
Caras de especial satisfacción pude contemplar en el puesto de La Comidilla. Seguro que algo tienen que ver con esa reciente fusión entre Senegal y Galicia de la que, hace apenas una semana, pudieron ser testigos (más bien testigas) muchas colegas del ramo. Y hasta ahí puedo leer.
El Club de Campo fue ayer escenario de esa tradicional comida que reúne a la directiva de la Cofradía de Cristo, con Marora Martín Caloto a la cabeza y a la que estaba invitado el alcalde. Manuel Sanjurjo acudió en su doble condición de anfitrión y carrero. Su padre construyó en los 50 el carro en el que se transporta la imagen. De él recibió el testigo hace más de dos décadas para ejercer de guía, tarea que requiere especial profesionalidad en las estrecheces de la calle Real. Mañana volverá a repetir un oficio que solo pone en práctica cada primer domingo de agosto.
Es como dijo sentirse la actriz, que este año ejercerá de pregonera de las fiestas de Vigo. Dijo también que ha escrito el texto desde la distancia, intentando transmitir «a morriña que sinto por iste auténtico paraíso». María será también la encargada de dar el primer sirenazo, efecto sonoro que el Concello pretende institucionalizar como arranque del programa festivo. La cita, el lunes, en la plaza de la Constitución. Habra sireniños antiestrés para todos los asistentes.
48 años al pie del cañón son muchos años. El caso es que son los que ha pasado Francisco Martínez en el departamento de conserjería del Concello. A lo largo de este tiempo ha sido testigo de grandes acontecimientos y algunos hechos menos confesables. Seguro que de estos últimos no soltará nunca prenda. Una pena porque algunos serán bien jugosos.