Los faluchos surcan la playa de Bouzas

VIGO

Un total de 70 regatistas participaron en las distintas categorías de la única competición de este tipo de embarcaciones que se celebra en el mundo

19 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La tranquila bahía que remata en la playa de Bouzas volvió a convertirse ayer en escenario de la regata anual de faluchos, la única competición de este tipo que se celebra en el mundo. Desde que hace 18 años, por iniciativa de Paulino Freire, se recuperó una prueba que ya se celebraba en los años veinte del siglo pasado, la participación no ha dejado de crecer. Un total de 70 regatistas se batieron ayer el cobre en las diferentes categorías.

Lo hicieron en la docena de faluchos con que cuenta la federación Gallega de la Cultura Marítima y Fluvial que preside Víctor Fernández. Los doce llevan el de Manuel Vilar. Bien conocido en Bouzas y hasta ayer campeón mundial de la especialidad en la categoría de veteranos, afirma que fueron sus hermanos Casiano y Juan los que inventaron tan diminutos barcos.

El invento en cuestión consistió en cortar los bidones de aceite que utilizaba su padre, que era pescador, para convertirlos en improvisadas naves auxiliares. Los primeros clientes del invento fueron los más pequeños, que se iniciaban así en el arte de la pesca con caña a escasos metros de la arena de la playa.

Si Mariano Vilar no repitió por enésimo año consecutivo en lo más alto del podio no fue porque haya perdido facultades, sino porque cometió una equivocación al virar en una de las boyas, lo que le relegó al segundo puesto. El cetro de campeón en la categoría de veteranos, todos ellos mayores de 61 años, fue esta vez para Carlos Puga. Los primeros en cruzar la meta en las restantes categorías fueron David Eiriz (infantil), Colombo (juvenil), Nayara Lago (mujeres) y Jorge Aldao (sénior).

Todos ellos se hicieron con el preceptivo trofeo que los acredita como campeones del mundo. En los años 30 y 40 dicho trofeo iba acompañado de cierta cantidad en metálico. Subraya Víctor Fernández que de lo importante que en Bouzas fue en su día la competición dice mucho el hecho de que al primer clasificado en cada una de las regatas le esperaba un sobre con 200 pesetas de 1940. El dinero lo ponían los patrones.

La otra cita de ayer en Bouzas fue la comida de los mayores, que reunió a unas 250 personas en la Zona Franca. El encuentro fue particularmente emotivo, ya que se cumplían 50 años desde que Telmo Pérez lo instauró. De glosar la figura de este boucense, al que el viernes se rindió homenaje colocando una placa en la que un día fuera su casa, se encargó el alcalde.