Las reinas del ring se machacan en Vigo

VIGO

Dos docenas de boxeadoras viguesas se pegan duro para el próximo asalto a los títulos gallego y de España

17 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Judith Barbosa celebra hoy su 21 cumpleaños mazándose a golpes en el gimnasio. Tiene un objetivo: recuperar, dentro de dos semanas, en Boiro, el título gallego de boxeo para revalidar en septiembre el campeonato de España del peso súperligero. Junto a ella, dos docenas de viguesas entrenan duro en el Club Saudade para hacerse un hueco en la competición pugilística. «Somos boxeadoras y esto es el verano perfecto; hay competición y para nosotras no hay playa; lo que nos gusta es pasarnos cuatro horas mazándonos en el gimnasio», comenta Barbosa, llamada a ser una grande de este deporte.

Pese a su juventud, esta redondelana viene de vuelta. De hecho, fue campeona de España en el 2006, con solo 18 años, tras vencer en aquella final por k.o. en el primer asalto. Desde entonces, aunque no colgó los guantes, no volvió a competir.

Barbosa hizo carrera militar y los últimos tres años los ha pasado en la Guardia Real, en Madrid. De vuelta a Vigo, ha vuelto con su entrenador, Paco Amoedo, el mismo que la descubrió cuando aún era menor de edad, en una historia digna de Million dollar baby. «El día que me presenté aquí, me echó a la calle», afirma Judith Barbosa, «me dijo que no entrenaba mujeres; incluso vino mi madre a convencerle, hasta que me aceptó».

Amoedo cuenta la historia desde el otro lado del ring: «Vino la madre y me dijo: 'Colla vostede á rapaza e que lle dean unha boa malleira; que veña para casa cun ollo morado, xa verá como esquece a teima do boxeo'». La acepté y le vi una gran clase. Desde entonces, también entreno chicas; y, por cierto, la madre es su mejor fan».

Fue así como Judith dejó la gimnasia rítmica -«donde no sudaba y me aburría»- y se pasó al ring, donde en un año cosechó todos los éxitos. Ahora regresa con ganas: «Quiero ganar y estoy entrenando duro para conseguirlo; como dice mi entrenador, la constancia es la clave del éxito; me voy a tatuar esa frase».

Un camino diferente es el que sigue Montse Pérez, que ha llegado al éxito desde la veteranía. Tiene 36 años y comenzó en el boxeo hace cinco, «un poco tarde, pero me va en la sangre». Su padre, el vigués Gonzalo Pérez, Zamora, fue subcampeón de España en 1971. «No empecé con la idea de competir, pero me enganché», explica esta viguesa de Oia afincada últimamente en Sevilla, donde entrena durante el invierno. Montse fue bronce en el último campeonato de España de peso ligero y es otra de las más brillantes gallegas sobre el ring. «Hay gente que no lo entiende, que cree que las mujeres no estamos para esto, pero ni conocen el deporte ni conocen a las mujeres», se queja la boxeadora.

Sin machismo

Las boxeadoras dicen que en el gimnasio no hay machismo. «Aquí pelean con hombres, de igual a igual», subraya Amoedo. «Hay más sexismo fuera, en otros órdenes de la vida», afirma Montse Pérez. Y Judith Barbosa recuerda que, en el Ejército, se encontró con algún compañero que se picaba porque les ganaba: «Alguno no aguantaba hacer cuarenta abdominales por minuto y que yo hiciese 55».

Las dos campeonas podrán enfrentarse en el campeonato de España de septiembre, pues Montse tiene licencia por Andalucía. «Ojalá sea en la final, que tienen calidad para eso», sostiene Amoedo. Junto a ellas hay más de una docena de púgiles en el club Saudade que demuestran que el boxeo femenino está de moda. Carmen Álvarez, Gemma Amoedo, Estefanía Cameselle, María Carballas, Jessica da Costa, Jennifer Fernández, Ledejame Ferreira, Patricia Rodríguez, Jennifer Martín, Iria Montes, Lorea Burgoitia, Andrea Rodríguez y María García ocupaban ayer buena parte del gimnasio, haciendo guantes entre ellas o contra los sacos.

«Cada vez hay más licencias; también es un deporte de chicas y los combates no son ninguna tontería: hay nivel», refuerza el entrenador.