Después de décadas de promesas incumplidas sobre la rehabilitación del Casco Vello de Vigo, los programas de mejora de viviendas y locales y la rehabilitación de inmuebles comienzan a dar sus frutos. En los tres últimos años ya han sido objeto de reformas 236 inmuebles. De estos, 188 se ejecutaron a través del programa de rehabilitación de viviendas, financiado por la Xunta, el Gobierno central y el Concello, y otras 48 fueron acometidas por el consorcio. Este organismo, participado en un 90% por la Consellería de Vivenda y en un 10% por el Concello de Vigo, ha adquirido cuarenta inmuebles para su rehabilitación, lo que ha contribuido a dar el mayor impulso al barrio antiguo vigués. Sin embargo, el estado lamentable y de total ruina en el que se encontraban buena parte de los edificios ha convertido la labor de rehabilitación en un trabajo ingrato y concienzudo, que no luce todo lo que debiera. De hecho, se calcula que más de una tercera parte de los inmuebles que se encuentran en mal estado en la ciudad están situados en el Casco Vello. A este problema se viene a sumar la dificultad para encontrar a muchos de los propietarios, ya que en torno a 250 construcciones con unos 400 pisos han sido abandonados. Otro de los objetivos que pretende el consorcio es dar vida a los locales comerciales vacíos, que superan con creces el centenar, y atraer servicios públicos que obliguen a los ciudadanos a pasar por el barrio antiguo.