A partir de 80 euros por día ya se puede disfrutar de un chalé a estrenar, totalmente amueblado y equipado, con tres habitaciones, a solo cinco minutos del centro
03 jul 2009 . Actualizado a las 11:08 h.Las vacaciones, como la siesta, son dos de los hábitos más sagrados. Ni la crisis va a poder tumbar estas costumbres tan arraigadas como saludables, pero sí modificarlas. Según las previsiones del sector turístico, este año habrá menos desplazamientos al extranjero, las vacaciones serán más cortas, más cercanas y volverá a despuntar el turismo de interior. Muchos optarán por la vieja fórmula de volver a la casa del pueblo, pero disfrutar de una segunda vivienda tampoco es la tónica generalizada.
De ahí que, para los que tampoco tengan una guarida familiar, o una vivienda estratégicamente situada para intercambiar, surjan nuevas alternativas atractivas. Atrás quedaron aquellos tiempos en los que las familias enteras se instalaban los tres meses de verano en algún punto de la costa. Habrá recortes, como en las siestas, vacaciones «exprés», pero merecido descanso a fin de cuentas.
El panorama ha agudizado el ingenio de todos. En la costa los alquileres han bajado, pero muchos prefieren evitar aglomeraciones, así que O Baixo Miño se ha sumado también al alquiler de por días, fines de semana, semanas o mes. Y no solo de pisos o casas rurales, sino de chalés recién terminados con todo el mobiliario y servicio necesario para entrar a vivir el tiempo que se acuerde.
La comarca, según los datos del IGE, fue una de la que mayor número de edificaciones generó en el 2007, pero la crisis bloqueó unas ventas que cayeron en picado el año pasado. Como contraprestación, una situación envidiable y un entorno natural privilegiado. La fórmula, poco popular hasta la fecha, se perfile como flotador para veraneantes y promotores. Roycasa oferta siete chalés, recién construidos, con 600 metros de parcela (uno con piscina) y con las máximas calidades, a cinco minutos del centro de Tomiño. Su representante, José Román, con 25 años en el sector, fue el impulsor de la campaña.
«La situación que estamos padeciendo los promotores obliga a agudizar el ingenio para ayuda a paliar los gastos fijos mensuales que tenemos que afrontar sí o sí», explicó. Román, al igual que manifestaron otros promotores de una de las comarcas más castigadas por la construcción, sostiene que «la situación es insostenible, no se vende nada, hay poca ayuda institucional, ninguna de la banca y, los que tienen algo de dinero, esperan por si aún bajan más los precios». Considera que «ahora los promotores son los bancos, nosotros no vendemos ni a precio de coste porque ellos las sacan al precio de la hipoteca, las promotoras no tenemos ingresos, solo gastos».
Su iniciativa semeja un buen salvavidas. Ellos ponen todo, hasta las toallas. Los chalés tienen capacidad para seis personas, aunque, por el mismo precio, se pueden añadir uno o dos niños. No solo amueblados, sino con electrodomésticos, menaje y textil incluidos. Tres habitaciones, dos baños, garaje, parcela y piscina en uno de ellos. El precio, a partir de 80 euros al día (que equivaldrían a 13 por persona) o 150 euros por fin de semana.