«Outlet», la palabra mágica en la crisis

VIGO

Alguno de los comerciantes de la feria guardesa vendió el 60% en dos horas

21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cruasán es a las porras lo que outlet a las rebajas. Distancias y diferencias aparte, hay palabras casi mágicas que se popularizan a ritmo de vértigo. No será de extrañar que pronto, el diccionario de la RAE incorpore outlet como nueva inclusión. El fenómeno, como casi todos, comenzó en EE.UU, se contagió a finales de los noventa a media Europa, se generalizó con el nuevo siglo en España y se popularizó a la velocidad de la crisis.

Pero lo cierto es, salvando interminables debates lingüísticos, que la fórmula funciona. Comerciantes, empresarios y clientes han encontrado en este sistema un flotador para capear la recesión sin tener que esperar a las campañas más tradicionales. Ni las temporadas de rebajas que, por otra parte, ya se han transformado en atemporales, arrastran lo que las de outlet. Y si no que se lo digan a los comerciantes de A Guarda. Una treintena de la asociación Ábaco ha salido este fin de semana a la calle y han colgado el cartel.

Aforo completo ya de mañana y eso que no había aire acondicionado para paliar los 30 grados que se registraban en la calle Vicente Sobrino a la una de la tarde. A esa hora y, según confirmó la entidad organizadora, ya había algún comercio que había liquidado el sesenta por ciento de sus existencias.

Centenares de personas acudieron a la primera de las dos jornadas de venta directa en la calle. Muchos, no solo atraídos por los descuentos, sino por el innato atractivo que ejercen los mercados en plazas y calles.

«Es una idea fantástica porque obliga a la gente a salir a la calle, a encontrase con los vecinos, dinamiza el paseo», señalaba Charo Martínez. Y también la económica «porque siempre se pica», confiesa. «Yo solo iba a comprar un libro pero, como me hacía falta, también compré una jarra para el microondas y un vestido», explica. En total, setenta euros.

Del otro lado del escaparate, los comerciantes; no menos satisfechos. «Es una pena no hacer este tipo de eventos más a menudo para mover algo de dinero, es la única manera de levantar un poco la moral», asegura Alicia Rodríguez.

Venta directa a lo largo y ancho de la calle y en la oferta, de casi todo lo imaginable e imprescindible para iniciar la temporada estival. «Es posible vestirse de arriba a abajo, por veinte euros», afirmaba otra de las clientas. No andaba desencaminada porque por un euro ya se podía comprar desde unos pendientes a un bolso. Desde tres a cinco, camisetas, pantalones, bañadores o accesorios para el móvil. Por un poco más, pijamas, batas, vestidos, calzado o ropa de deporte. El límite, cien euros, que es lo que costaban las gafas de algunas de las principales marcas como Dolce & Gabanna o Burberry aunque las hay a partir de veinte. «A primeira feira de liquidacións de stocks do comercio guardés, superou as expectativas de afluencia», afirmaron sus promotores a media tarde. No es para menos, porque según confirmaron los propios comerciantes a pie de calle, a las dos horas de abrir, casi todos habían liquidado el 15% de su mercancía. En el número uno del ránking, «A rosa dos ventos», al 60% a las dos de la tarde.

La muestra continúa hoy. Cambia de escenario, porque se traslada al puerto, pero las expectativas son similares. «Es posible, si los socios quieren, que haya una segunda edición», avanzó el presidente de Ábaco.