Los palos y la falta de puntería conducen al Celta a su décimo octavo empate en un simulacro de partido
21 jun 2009 . Actualizado a las 12:59 h.El Celta cerró una Liga para olvidar hoy mismo con su resultado favorito. Con el décimo octavo empate de la temporada que le corona como rey de las tablas. Corona de espinas para un equipo que ha cuajado una temporada infame y que ayer no fue capaz de aprovechar la resaca del ascendido Xerez, un equipo que llegó a Vigo de paseo y que aliado con los palos estuvo a punto de endosar una derrota más en la amplia nómina de números rojos del cuadro vigués. Todo, en un partido, por utilizar un recurso literario, de los que sobran.
El encuentro respondió al guión esperado. Un bolo de verano en el final de temporada con un día justicieron de calor de por medio. Y sin nada en juego, sin presión y con semejante torrija poco o nada podía pasar.
El Xerez todavía estaba de resaca. Tanta celebración y tanto champán lo sacaron de la competición con una semana de antelación. El Celta, que hace quince días se sacó un descomunal peso de encima tuvo más el balón, lo intentó un poco más y en el primer tiempo tuvo media docena de oportunidades para encarrilar el último triunfo liguero. Pero en casi todas ellas David Rodríguez fue el negativo protagonista. El jugador que aspira a suplir a Negredo en el Almería falló cuatro opciones claras para abrir el marcador o para dar el paso de la muerte. No acertó nunca. Y eso que Michu le dio las mejores asistencias del curso y la defensa rival apenas era un bulto sospechoso.
En familia
Durante el primer tiempo el Xerez disparó en una ocasión a la portería rival. Fue en el saque de un córner que se encargó de confirmar la progresión de Falcón. Con ese espectáculo en el campo y en familia en la grada, los pocos aficionados que acudieron a Balaídos se dedicaron a cantar y a criticar. Como un plebiscito para enterrar un año negro.
Esteban Vigo le dio un poco de vida al ascendido Xerez metiendo a tres de sus principales actores en el campo. Con ellos los andaluces tuvieron un poco más el balón y el Celta comenzó a ver de lejos la portería de Porato, aunque el realidad los movimientos solo le dieron al Xerez para intercambiar imprecisiones en medio campo. Por eso, a falta de fútbol la grada prefirió bailar la conga e insultar a Rubén.
Apenas se dieron la vuelta para ver como David Rodríguez estrella el balón en el larguero con todo a favor y después de que sus compañeros elaborasen la mejor jugada del encuentro.
Más letal se mostraron los xerecistas en su segunda llegada. Una contra, con asistencia magistral de Viqueira, culminada por Antoñito después de sentar a Falcón puso al Xerez por delante.
Y aunque el Celta ni en los bolos exhibió capacidad de reacción, le quedaba David. Para lo bueno y para lo malo. En su despedida volvió a enviar otro balón al larguero, pero tuvo la inspiración necesaria para marcar en el último balón que tocó vestido de celeste. Se anticipó a la zaga, le tiró un caño al portero y firmó su adiós con unas tablas que solo sirven para enterrar la temporada. Un año para aprender de los errores. Como el anterior. ¿El último?