La crisis económica coloca al límite de sus posibilidades a las entidades caritativas de la ciudad pese a las ayudas económicas que reciben del Concello vigués
18 jun 2009 . Actualizado a las 12:47 h.«¡Se me parte el corazón, día tras día viendo los casos que nos llegan!. Antes era un tipo de personas determinado, pero ahora es muy variado, incluida mucha gente de clase media que no encaja para nada con el perfil del necesitado tradicional. Y lo reconocen de inmediato: `Si tengo que dormir en la calle me muero de vergüenza?. Y llega de todo, trabajadores de banca, periodistas...». Tensi Álvarez, presidenta de Afan (Asociación Freijeiro de Ayuda al Necesitado) reconoció ayer la difícil situación que atraviesan las entidades dedicadas a la ayuda al necesitado ante el incremento de la demanda provocado por la crisis.
En idéntica situación se encuentran el Comedor de la Esperanza, de las Hermanas de la Caridad, y la residencia de los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres. Las tres asociaciones recibirán del Concello 60.000 euros en total durante 2009 como colaboración para que puedan llevar a cabo sus actividades. La cifra mayor, 22.000 euros, es para la residencia de los enfermos pobres, en la que viven en estos momentos 220 asilados, el 60% sin recursos económicos. El padre Donaire, su responsable, dejó claro que es una cantidad pequeña para el mantenimiento de un recinto tan grande «aunque siempre viene bien».
La residencia se encuentra abierta las 24 horas del día «por lo que casi todas las noches recibimos a gente que no tiene a donde acudir trasladada por la policía». De todas formas, en muchas ocasiones les llegan personas necesitadas «que conocen nuestra buena disposición y a las que procuramos atender en la medida de nuestras posibilidades».
Parados e inmigrantes
Donaire cuenta como hace pocas semanas una pareja con una niña acudió en demanda de ayuda ya que si no pagaban 240 euros los echaban de la casa. «Se habían quedado sin trabajo y estaban en una situación límite. No tenemos recursos para esto, pero dado su carácter excepcional nos rascamos los bolsillos».
Algo parecido ven a diario en el Comedor de la Esperanza que gestionan las hermanas de la Casa de la Caridad. Su responsable, María Ángeles Oviedo, cifró en 24.000 la comidas que dieron en 2008 «y este año en mayo ya hemos superado las 14.000», lo que da una idea del incremento de su actividad. Abren los 365 días al año para dar la comida del mediodía, aunque los fines de semana entregan una bolsa con bocadillos.
En su caso gran parte de los demandantes son inmigrantes con tarjeta de residencia que han perdido su trabajo. «Están muy agobiados y buscan por todos los lados una ocupación laboral». Además de comida dos días por semana entregan ropa usada reciclada.
El teniente de alcalde, Santiago Domínguez, y la concejala de Benestar Social, María Méndez, reconocieron que la colaboración municipal es pequeña «pero moi superior á que existía ata o ano pasado». Cara al futuro, garantizaron que en 2010 no habrá reducción «aínda que sexa un ano difícil para os concellos pola crise, e tentaremos aumentala subvención no exercicio seguinte», prometieron.