Omar Sosa es una de las estrellas que participarán en el Festival Imaxina Sons
16 jun 2009 . Actualizado a las 12:43 h.El próximo 4 de julio, el cubano Omar Sosa (1965) protagonizará uno de los conciertos estelares de la quinta edición del Festival Imaxina Sons. Su extensa discografía acaba de aumentar con la publicación del trabajo Across the divide, a tale of rhythm and ancestry .
-¿Presentará en Vigo este nuevo disco?
-Fue grabado en el Blue Note de Nueva York. Es un trabajo basado en la tradición de la música de los indios americanos y toda su fusión. Desafortunadamente, no lo presentaré en Vigo porque fue grabado con músicos de Nueva York, y la economía no está como para estar trayendo gente de allá. Presentaré algún tema y parte del disco anterior, Afreecanos .
-¿Está siguiendo un recorrido por la historia del jazz?
-Si lo quieres tomar de esa forma, bienvenido. Soy una persona que baso mi trabajo en el mensaje ancestral. Espiritualmente, estoy en un camino marcado por los mensajes que me envíen mis espíritus. Puede sonar soñador para los occidentales, incluso estúpido, pero a mí me resulta a la inversa, porque estúpido es no estar en contacto con el mundo ancestral, con nuestro pasado; esto es lo que hace posible que nosotros vivamos un presente claro. Yo hago lo que me dictan los ancestros, soy religioso y pregunto las cosas cuando siento un mensaje. Si no tienes el contacto con el mundo ancestral te equivocas; con la comunicación con el mundo ancestral no existe ese problema. ¿Entiendes lo que estoy hablando?
-Sí, supongo que es algo parecido al animismo
-Hasta cierto punto. Lo que he estado haciendo es seguir el camino que me marcan mis espíritus, que es la tradición africana. No sé adónde voy, pero sí busco de dónde vengo.
-¿Es el jazz un punto de encuentro?
-Claro, de hecho, el jazz es el catalizador de todo este tipo de informaciones. El jazz como filosofía, no como género musical, es libertad. Por eso soy jazzista, no porque toque jazz, un género de música; toco lo que llega y eso es jazz si nos ponemos a pensar en el camino de la realidad del jazz como filosofía.
-¿Influye en todo esto que usted haya nacido en Cuba?
-Creo que sí, Cuba es como el agua para el ser humano. Es un poco arrogante, pero así lo creo, aunque un brasileño, un africano o uno de Nueva Orleans dirían lo mismo. Cuba es un poquito de todo, de África, de Europa, de Sudamérica. Ser cubano tiene un punto positivo, aunque no toco música cubana.
-Usted ha vivido en distintas ciudad. ¿Le aporta algo su residencia en Barcelona?
-Me aporta estabilidad porque tengo una familia maravillosa. Culturalmente no me aporta mucho porque prácticamente no estoy nunca aquí, pero es la ciudad que más adoro y uno de los lugares donde mejor se vive. En realidad, España es uno de los países donde mejor se vive.
-Usted tiene formación académica, ¿es necesario para un músico?
-Te ayuda. Trabajando con músicos africanos y árabes te diría que no es necesario, pero mirándolo desde el punto de vista personal te diría que es importante. El estudio te da la claridad para poder determinar qué te conviene y qué quieres hacer, además de tener la posibilidad de poder escribir la música, y cuando escribes la música, la inmortalizas. Sí creo que el estudio fortalece las ideas, te da claridad y te puede poner en otra dimensión para poder ver la música desde afuera.
-¿Renuncia a algo cuando pasa del estudio a un escenario?
-No, creo que las dos cosas van de la mano, aunque tienen algunas diferencias. De hecho, el vivo antes era más que ahora; el 70% de los discos eran en vivo. Si ves la discografía de Monk, Coltrane y de los grandes de esta música, muchos de sus grandes discos eran en vivo, hasta que llegó la tecnología actual. Eran dos micrófonos y ¡vamos a tocar todos juntos! Yo soy de esa filosofía, me gusta asumir la verdad de lo que salió.
-¿Conocía el festival vigués?
-Sí, he oído hablar de él, aunque no me detengo mucho a pensar si me interesaría tocar en este sitio o en el otro. Siempre digo que me es más fácil tocar en Nueva York una semana que tocar aquí en España.
-Quizá tenemos menos tradición de jazz en España.
-Sí, pero aquí hay festivales de jazz en todas las regiones de España. Eso es muy importante.