Momento de acabar con la pesadilla

X.R. Castro

VIGO

La ausencia de los dos máximos goleadores es el principal hándicap para cerrar el curso ante el más directo rival

06 jun 2009 . Actualizado a las 02:15 h.

Resulta difícil de imaginar, pero al Celta le ha llegado el día de afrontar una final por la permanencia en Segunda División. Un triunfo en una vuelta le ha llevado a jugarse un cara o cruz con el Alavés para continuar en la categoría de plata y asegurar una subsistencia que está amenazada por el final del proceso concursal y un plan de viabilidad imposible de desarrollar en la división de bronce.

Desde hace dos semanas el celtismo es consciente de lo que está en juego y después de un curso dándole la espalda a un equipo en caída libre en todos los frentes ha reaccionado. Ha acudido raudo a la llamada de socorro. Lo hizo frente al Murcia y pese a llevarse un chasco, quince días después todavía ha redoblado la apuesta. Balaídos presentará esta tarde la mejor entrada en mucho tiempo en Segunda División. Rozando el lleno.

Y aunque la grada no juega, nadie duda que será un elemento fundamental para superar las bajas de Ghilas y Dinei, los dos máximos artilleros del equipo que han dejado solo a David Rodríguez en el peor momento. Del acierto del talaverano dependerá en gran medida la resolución de una final con mayúsculas.

Porque el Celta -¡quién iba a decirlo!- puede salir por la puerta grande si lograr sellar la permanencia y cerrar una tortuosa temporada. Pero también puede comenzar a preparar la caja de pino (Pepe Murcia dixit ) si el Alavés sale triunfante del duelo de históricos al borde del precipicio.

Vigueses y vascos se jactan de afrontar la final en un momento óptimo. El Celta rindió a un buen nivel frente al Murcia durante 79 minutos y tuteó al Hércules de principio a fin la semana pasada. Los vitorianos hicieron lo propio en la última salida en Tenerife, aunque perdieron 3-0, idéntico resultado al conseguido a favor la semana pasada ante el Huesca y que ha disparado sus esperanzas de salvación.

Hacía tiempo que tenían señalado en rojo el partido de Balaídos ante el rival más débil y han acertado de pleno, aunque a pesar de su presión el Celta parte con ventaja en la final. Porque puede jugar con varios resultados y porque actúa en casa con todo a favor y aunque Balaídos ha ejercido de todo menos de fortín, en el vestuario están convencidos de que el penalti enviado al palo por Farinós ha obrado el milagro y ha cambiado la mentalidad de un equipo que sabe que tendrá que estar atento en defensa (especialmente en los lances de estrategia), asumir la iniciativa en el medio del campo y presionar cuando más arriba mejor para intentar sorprender a un rival que considera que llega al momento crucial del curso en el mejor estado posible. Albacar, el lateral izquierdo, es la única ausencia en el colectivo de Javi López, un técnico empecinado al igual que Eusebio en tocar el balón por encima de todas las cosas.

Pero el gusto por el juego combinativo no tiene premio de consolación. Solo uno podrá reír al final del encuentro. Si el Celta gana tendrá licencia para esgrimir una sonrisa plena después de un año de tortura. Un premio menor en lo deportivo pero crucial para la supervivencia.