De Nueva York a Castrelos

VIGO

Policarpo Sanz donó a Vigo su fortuna, entre la que se encontraba una importante colección de arte, pero también mandaba construir un instituto y un hospital

27 may 2009 . Actualizado a las 11:43 h.

En los próximos meses, los vigueses podrán ver en un edificio céntrico de la ciudad la colección de arte que José Policarpo Sanz Soto legó a la ciudad de Vigo a finales del siglo XIX. Sin embargo, los deseos del acaudalado empresario eran otros cuando murió en París en 1889.

Un año antes, el 1 de junio, el banquero vigués realizó su testamento en la ciudad de Nueva York. Donaba todo su patrimonio a la ciudad de Vigo, aunque también hacía usufructuaria de sus bienes a su mujer, Irene de Ceballos, mientras esta viviese. La donación estaba perfectamente reglada, y establecía en qué se debería invertir el dinero y donde debería exponerse la colección de arte.

Manuel Estévez Caride, en su tesis doctoral, estudió el legado de Policarpo Sanz, y lo resumió en un artículo publicado en el número 11 de la revista Castrelos . La cláusula once del legado establecía que parte de su dinero sería invertido en la construcción de un instituto de primera y segunda enseñanza, que «bajo ningún concepto podría estar bajo la dependencia del Gobierno». La enseñanza en este centro debería ser gratuita para los niños de familias necesitadas, mientras que a los pudientes tendría que cobrárseles una cuota mensual que contribuyese al sostenimiento del centro.

El edificio es el Instituto Santa Irene, denominación que remite al nombre de la mujer del filántropo. Comenzó a construirse en 1941 y fue inaugurado en 1946, pero no cumplió ninguna de las cláusulas del legado. Policarpo Sanz quería que este edificio también sirviese de museo, por lo que estableció que en una de sus salas se ubicase su colección de arte, compuesta en el momento de su muerte por 94 cuadros originales de diferentes escuelas europeas y tres copias de maestros antiguos. La entrada a este museo sería gratuita uno o dos días a la semana, mientras que el resto se cobraría una peseta por el acceso. Los artistas tendrían entrada gratuita, y el alcalde sería el director de este museo.

Rayos X

El empresario indiano también dejó reflejado en su testamento de donación a Vigo que debería construirse un hospital de caridad en la ciudad. Al igual que hizo en el caso del instituto, estableció en qué se debería invertir el dinero asignado a este fin. Así, asignó una cantidad para material médico, con el que se compró la primera máquina de rayos X, de la marca Siemens, que se utilizó en la ciudad de Vigo. Este centro es el hospital municipal que se levanta en la calle Camelias y, que en la actualidad, se denomina Nicolás Peña.

El 19 de agosto de 1935, Irene de Ceballos fallecía en Madrid, comenzando entonces las gestiones municipales para asumir el legado de Policarpo Sanz. Esta tarea se vio complicada por el inicio de la Guerra Civil Española y por la dispersión de los bienes, repartidos entre Madrid, La Habana y Nueva York.

En abril de 1936, el Ayuntamiento aprobaba las bases para la organización del Reglamento y Patronato del Museo de Castrelos. En el primer catálogo del museo, datado en 1937, se indica que se guardaban cuatro salas para el legado artístico de Policarpo Sanz. Esta provisión de fondos se corresponden con los cuadrados que Irene de Ceballos trasladó a Madrid cuando cambió de domicilio. Esta circunstancia favoreció su rápido traslado a Vigo.

Pero la fortuna del empresario también tenía sus ramificaciones en La Habana y Nueva York, y el no reconocimiento del nuevo gobierno franquista por parte de estos países impidió que Vigo pudiera hacerse con todo su legado hasta comienzos de los años cuarenta.

En la página web del Museo Municipal Quiñones de León se puede leer en el apartado dedicado al legado de Policarpo Sanz: «Esta colección de pintura europea de los siglos XVII, XVIII y XIX, donada por Policarpo Sanz a la ciudad de Vigo, es excepcional en España por la cantidad, más de cien obras, como la calidad de los pintores representados en ellas: Fragonard, Carracci, Pourbus, y atribuciones a Goya y Rubens, entre otros. Una selección puede verse de forma permanente en la planta baja del pazo».