Petróleo

La Voz

VIGO

Oro negro. Crudo pesado. Pasta al fin y al cabo. Una imagen tan atractiva como imposible se ofreció ayer a los incrédulos espectadores de la ría de Vigo. La plataforma no buscaba petróleo delante de la mejor playa del mundo. No vino a procurar un chorro de millones en plena crisis a costa del protegido parque nacional. Estaba de paso. ¿Seguro que afortunadamente?