Una empanada táctica y de juego

Víctor López

VIGO

El Celta varió de sistema a la media hora de encuentro pero no recuperó el control y terminó desorientado sobre el campo

10 may 2009 . Actualizado a las 13:06 h.

Otra vez el 5-3-2 servía de proposición para Eusebio. Esta vez la justificación no estaba en las bajas ya que teóricos titulares como Trashorras y Rosada estaban en el banquillo. El técnico buscó que su equipo ganase desde la seguridad defensiva pero perdió la posesión del balón que había tenido en anteriores jornadas.

Esta falta de control provocó que el entrenador céltico solo tardase media hora en decidir un cambio táctico. Para eso sacrificó a Jordi y apostó por un 4-3-3 con la entrada de Trashorras en el campo. El cambio significó que el Celta tendría que llevar su presión muchos metros más arriba. Antes del descanso no se palpó ningún efecto, y el partido siguió tan mortecino y descontrolado como al principio.

En la segunda mitad el entrenador céltico no tardó en tomar decisiones. La primera fue la entrada del juvenil Joselu. Su estreno espoleó a la grada pero no varió la decoración de su equipo. El Celta siguió siendo tan débil como con anterioridad arriba. Su problema no era de nombres sino de dónde recibían los balones sus atacantes, siempre muy lejos del área.

El papel de Trashorras

Su aparición en el campo debía servirle al Celta para tener la pelota. La tuvo poco y mal. El de Rábade, como sucedió en la primera vuelta, cuajó ante su ex equipo uno de sus peores partidos. Ayer pudo condicionarle su estado físico, pero sin su fútbol, y con una posición errante por el campo, su equipo pagó las consecuencias.

El tercer cambio de Eusebio también le gustó a la grada. La presencia de Rosada debía servir para fortalecer el medio campo. Sin embargo, fue cuando entró el argentino cuando el Celta perdió el partido. El gol del Las Palmas fue un mazazo de tales dimensiones que ni su ímpetu valió para modificar el rumbo de un partido que nunca les estuvo de cara.

Ocho puntos de treinta

La racha de Eusebio desde que se hizo cargo del Celta no puede valorarse de forma nada positiva. El equipo vigués ha sumado ocho de los treinta puntos en juego desde que el vallisoletano llegó a Vigo. Solo ha ganado uno de los diez partidos que ha dirigido y fue por la mínima (1-0) ante el Córdoba. Ha perdido en cuatro ocasiones. Además de la derrota de ayer también cayó por 0-1 con el Huesca en su debut, por 2-1 en Salamanca y 4-1 ante el Rayo Vallecano.

Si la serie de Eusebio es para echarse a temblar, no lo es menos la del Celta en global. De los últimos diecisiete partidos ha ganado solo uno. Necesita un par de victorias, como mínimo para eludir el descenso, pero con este ritmo de puntuación, no parece fácil.