La asociación a Cepa muestra en la Casa da Cultura un centenar de imágenes que reflejan cómo cambió y qué perdió el municipio a lo largo del siglo pasado
07 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«As vilas, como as persoas, cambian a mellor ou a peor e depende de nós decidir como queremos que sexan», dice la asociación A Cepa en la presentación de la exposición «Cangas, de onte a hoxe», una muestra de fotos desde 1900 hasta finales de los años ochenta con las que el colectivo refleja la pérdida de identidad a causa de los cambios urbanísticos y paisajísticos que sufrió el municipio en el último siglo. La exposición consta de un centenar de imágenes de los fotógrafos Ocaña, Carnero, Santoro, Magar, Mas. Eiroa o Sarabia.
A principios del siglo pasado, el casco urbano de Cangas estaba formado mayoritariamente por casas de una y dos plantas. No existía el relleno realizado en los años sesenta, que sí aparece en una imagen de los ochenta, convertido en un aparcamiento de coches.
En una fotografía de 1915 se ve el relleno de Ojea todavía sin las naves. Es una vista general tomada desde la capilla de San Roque que muestra un casco urbano muy reducido, con casas bajas. Cinco años después, en 1920, ya aparecen las naves. La calle Eduardo Vincenti era entonces un camino de tierra ganado al mar. Las casas estaban a unos pocos metros del agua.
La playa de Rodeira era un arenal espectacular, con un complejo de dunas que subsistieron en parte hasta que se construyeron las casas baratas (años cincuenta) y, en los setenta, el instituto, los chalés cuyo terreno puso a la venta el alcalde Eduardo López, los apartamentos y, años más tarde, el cuartel de la Guardia Civil. El avance del Plan Xeral contempla ahora como objetivo a largo plazo la recuperación del arenal, con el traslado del centro educativo y el cuartel.
Desaparecieron en los setenta construcciones que eran una referencia, como la llamada Fábrica das Luces, entre Montero Ríos y la avenida de Bueu. En su lugar hay hoy un edificio sin especial interés arquitectónico de cinco plantas. La Capela do Hospital ocupaba el solar del actual edificio de Caixanova. Fue derribado en los sesenta y reconstruido cuarenta años más tarde enfrente del lugar que ocupaba.
Una serie de fotos muestra la evolución de la edificación en la calle Montero Ríos entre los cincuenta y los setenta. Las viviendas unifamiliares van dejando te su sitio a edificios de varias alturas hasta generalizarse en casi toda la calle volúmenes de bajo y cuatro o cinco plantas que taparon el barrio de O Costal.