El Desafío pierde el derbi

VIGO

Los otros eventos del fin de semana y el Madrid-Barça restaron parte de la expectación que se había concentrado estos días

03 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Un estruendo sonó vigoroso ayer a media tarde en A Laxe. Eran más de cuarenta rusos gritando a coro el nombre de su equipo: «¡ Kruzensthern !». Plas, plas, plas. «¡ Kruzensthern !». Plas, plas, plas. A continuación, los cuarenta mangañones se metieron en su barco, cuyo nombre mete tanto miedo como sus 113,4 metros de eslora. Y a los vigueses que paseaban por el Village de A Laxe les quedó una sensación muy parecida al estupor. Nadie había entendido muy bien qué narices era lo que gritaban aquellos arrogantes marinos, escondidos bajo sus descomunales viseras. Pero el cántico se parecía mucho a aquel otro, más olívico que ninguno: ¡Celta!, plas, plas, plas, ¡Celta!, plas, plas, plas.

Sin embargo, el Desafío Atlántico acababa de perder uno de los derbis del fin de semana. Se enfrentaba a varios rivales. El Salón del Automóvil, con una exhibición del piloto Didier Auriol; el partido entre el Madrid y el Barça; el sol playero; las escapadas de muchos vigueses aprovechando el puente. Todo ello les quitó visitantes a los barcos de la antigua Cutty Sark. Ayer fue una jornada mucho más relajada en el Village que la que se había registrado el viernes. También más relajada para el tráfico, que no se apuntó tantos atascos como el día anterior. Ni en las carreteras ni en las aceras. Incluso se podía encontrar sitio en alguna terraza.

Ahora bien, no faltó expectación por el mar. Si algo ha dejado claro el Desafío Atlántico es que la industria de la fotografía está viviendo una época pletórica. También quedó patente que la mujer que vende los barquillos tiene unos pulmones sobrehumanos. Y que los políticos aprovechan la mínima ocasión para bajar a la realidad a codearse con el pueblo y fumarse un pitillo al aire libre.

Pero no escucharon a una madre que caminaba por la dársena con su hija y aprovechó el paseo para explicarle la clave de la economía turística.

-Es que si en los barcos se dieran cuenta de que podían traer camisetas, o cosas, todo el mundo compraría. Pero es que hay gente que es corta, ¿sabes?