Los holandeses hurgan en Rande

VIGO

Al mismo tiempo que los Países Bajos eran invadidos por los nazis, un ingeniero de aquel país iniciaba el enésimo proyecto de rescate de los galeones españoles

29 abr 2009 . Actualizado a las 11:49 h.

Les conocieron como los holandeses. Llegaron a Rande con un aparatoso artilugio con la intención de hurgar en las profundidades de la historia, quizá contagiados por el virus expandido internacionalmente por Julio Verne. Fue uno más de los numerosos trabajos de rescate de los galeones hundidos en el estrecho de Rande, en octubre de 1702.

El proyecto de la compañía angloholandesa de salvamento naval se inició en 1939, al mismo tiempo que la guerra se extendía por Europa. Bajo el mando del ingeniero holandés W. van Wienen, los trabajos cobraron fuerza a partir de mayo de 1940, con la llegada de una torre submarina inventada por Wienen. «Habíamos visto en el puerto, cargados sobre una gabarra, dos grandes artefactos metálicos, pintados de minio, que es el color característico de las imprimaciones de los hierros», escribía un periodista de El Pueblo Gallego , para referirse a la llegada de la torre submarina de rescate inventada por Wienen.

El ingeniero holandés y su familia se instalaron en una de las cómodas residencias existentes en Rande, desde donde prepararon el rescate. El Pueblo Gallego explicaba en mayo de 1940 que se habían realizado ya las tareas de señalización de los galeones hundidos. «Dieciocho ya fueron perfectamente situados», concretaba la noticia.

Pocos frutos

El cuerpo emergente de la torre era similar a las torretas de los submarinos, aunque en este caso estaba suspendido por una grúa de grandes dimensiones para facilitar la inmersión del artilugio. Un equipo de veinticinco hombre, en su mayoría españoles participaron en aquella misión, pero los frutos fueron escasos. Se pudieron extraer partes de madera de varios barcos, además de numerosas cajas de bolas de cañón. Poco botín para tamaña empresa.

El catálogo editado por el Museo do Mar de Galicia, con motivo de la exposición coincidente con el tercer centenario de la batalla, señala que Wienen, entre 1951 y 1954, consiguió salvar la carga de un buque británico hundido durante la Segunda Guerra Mundial, empleando sus técnicas de rescate submarino. Al parecer no compensó sus anteriores esfuerzos porque el ingeniero se arruinó y se vio obligado a iniciar una nueva vida de rescates en el continente africano.

Lejos le quedaba ya al ingeniero holandés el Vigo que vivió durante aquel año de 1940. Seguramente, en África contó a sus conocidos que los italianos residentes en al ciudad olívica, festejaron el 9 mayo de 1940 el cuarto aniversario de la proclamación de imperio italiano, un sueño africano que llevó a Mussolini a enfrascarse en una guerra en Abisinia.

Día del libro

Pocos días antes, la sociedad viguesa celebraba también el día del libro, aunque no de todos los libros ya que muchos habían sido condenados a la destrucción por una orden del 4 de septiembre de 1936. La Escuela Profesional de Comercio se sumaba a los actos conmemorativos del nacimiento de Miguel de Cervantes, y su director, Feliciano Aldazábal, pronunciaba un discurso sobre el creador del Quijote. Terminado el acto, «y por indicación del señor director se cantó el Cara al sol, dándose los gritos de rigor».

Aunque entonces, el frontón de la calle de María Berdiales (lugar de concentración de presos a partir de julio de 1936) solo se empleaba para que reconocidos pelotaris vascos amenizaran los fines de semana, en los montes de la periferia aún había personas huidas que trataban de salvar sus vidas. Todos los días en los periódicos, la Comandancia Militar publicaba una serie de nombres a los que indican que deberían pasar por esas dependencias para «un asunto que les interesa». En muchos casos, el asunto era un consejo de guerra con pocas posibilidades para los reclamados.

Fuera, en alta mar, los submarinos alemanes no daban tregua al tráfico mercante y, tan solo durante el mes de mayo, cinco buques de diferentes países eran atacados frente a las costas de Galicia. Cuatro de aquellos barcos fueron hundidos.