Valença do Minho proyecta el primer hotel de cinco estrellas de la «raia»

VIGO

El municipio luso de Valença mantiene su apuesta por el turismo como principal motor de creación de empleo y Galicia como mercado estratégico para sus planes de desarrollo inminentes. A corto plazo, el gobierno local tiene sus miras puestas en tres nuevos planes «que supondrán un desarrollo completamente dierente al actual», afirmó ayer el alcalde, José Luis Serra. El regidor confirmó que el grupo Refinerías de Azúcar Reunidas (RAR) de Portugal ultima el proyecto para reconvertir el antiguo convento de Ganfei en un lujoso hotel. «Será un resort asociado a un campo de golf y al hotel hotel de cinco estrellas que tendrá como base el cuerpo principal del convento», señaló.

El grupo ha mantenido ya varios encuentros con el gobierno local para avanzar en un proyecto que supondrá una inversión próxima a los diez millones de euros. José Luis Serra no confirmó plazos de ejecución porque «con la crisis hay que tener muchas cautelas, aunque de antemano confío no afecte al proyecto». El alcalde destacó que el complejo «será el primer cinco estrellas del Alto Minho» y «el apoyo perfecto para la plataforma logística y el tren de alta velocidad».

El regidor mostró abiertamente la «dependencia» del municipio con Galicia. «Apostamos directamente polo turismo, o sector que máis interesa a Valença é o comercio e o seu principal mercado, Galicia», destacó. Serra señaló que estas relaciones comerciales incluso «se han fidelizado en los últimos años». No en vano, el noventa por ciento de los clientes que acuden diariamente al mayor centro comercial abierto en un conjunto histórico cruzan el Miño y el capital gallega sigue ostentando el cuarenta por ciento de las inversiones realizadas en sus parques empresariales.

«Queremos fijar ese flujo», avanzó. De ahí que respalden el proyecto de Refinerías que, por otra parte, posibilitará poner en valor una de las joyas arquitectónicas del municipio. El convento de San Salvador de Ganfei, construido en el siglo XII, albergó una importante comunidad benedictina y está clasificado como de interés público. El inmueble, propiedad del grupo promotor del proyecto, sufrió varias remodelaciones entre los siglos XVII y XVIII que alteraron su estructura original.