El Marco participó en una acción de «bookcrossing», coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Libro
24 abr 2009 . Actualizado a las 11:07 h.El Marco envió ayer 61 catálogos, pertenecientes a su biblioteca, a la jungla. La expulsión del paraíso se produjo coincidiendo con el Día Internacional del Libro, dentro de una acción conjunta realizada por 26 museos y centros de arte contemporáneo de toda España.
La puesta en circulación de los libros, que recogen las sucesivas exposiciones que el centro ha desarrollado a lo largo de su existencia, está regulada por las normas del bookcrossing . Este anglicismo designa la práctica de dejar libros en lugares públicos para que los recojan otros lectores, que después harán lo mismo, hasta donde aguanten los lomos del tomo. La idea es liberar libros en la jungla para que sean encontrados por otras personas.
Todos los libros «liberados» están acreditados con sus correspondientes etiquetas, contienen las instrucciones necesarias para facilitar al lector su participación en la campaña, y estarán registrados en la página web www.bookcrossing-spain.com, donde los lectores podrán indicar el lugar donde encontraron cada ejemplar y el lugar donde lo liberaron. Dicen que el juego sirve para fomentar la lectura y, más en concreto, para la difusión del conocimiento de las distintas disciplinas artísticas. Mucho aventurar.
Títulos con collar
Los libros asilvestrados contienen adhesivos, a semejanza de los collares identificativos de los canes. Uno, en el lomo, representa el símbolo del bookcrossing , personalizado con el logotipo del Marco. La segunda etiqueta está colocada sobre la cubierta del libro y en ella se instruye al cazador con consignas del tipo: «Pásalle este libro a alguén ou déixao libre na súa aventura», o «non me perdín, son parte dun club de libros global».
El tercer adhesivo explica el objetivo de la liberación de libros y la conveniencia de participar en esta experiencia internacional a través de la web www.bookcrossing-spain.com. Alternativamente, el lector puede escribir su nombre y el lugar donde encontró el libro antes de liberarlo de nuevo en un diario de viaje, el cuarto adhesivo, que también incorpora el libro.
El juego es apto para todos los públicos, y satisfactorio para bibliófilos y bibliófobos. Quienes gozan con ese extraño placer de interpretar letras siempre pueden leer títulos que jamás llegarían a sus manos, mientras que los otros podrán experimentar la excitación de comprobar la inofensividad del extraño objeto. Así que están avisados, hay libros sueltos. Que cada uno adopte las medidas de seguridad que considere oportunas.