Rubén fue amonestado ayer con cartulina amarilla por una entrada al jugador que fue su pesadilla particular en el partido de Vallecas, el delantero rayista Aganzo. Con esta tarjeta acumula quince amarillas en la temporada y será sancionado por tercera vez por acumulación de amonestaciones, récord que casi ningún ningún jugador alcanza en ninguna categoría durante un curso.
En el Celta desde luego ocupa el primer puesto, aunque tampoco le sigue demasiado lejos Ariel Rosada, que ha sido sancionado con amarilla en doce ocasiones y además fue expulsado otra vez, con lo que ya se ha perdido también tres encuentros por sanción.
Dos partidos se ha perdido Juanma Peña, uno por acumulación de tarjetas y otro por expulsión.
Rubén no podrá jugar por tanto el próximo partido de liga frente al Levante, con lo que Eusebio Sacristán tendrá que cambiar de pareja de centrales. El mal rendimiento de los jugadores en esta posición es uno de los problemas que ha tenido el equipo vigués a lo largo de la temporada.
Si sigue contando con Jordi, el otro central el técnico tendrá que elegirlo entre Juanma Peña y Noguerol. Este último parece haber sido el sacrificado cada vez que ha tenido la oportunidad de jugar y ha fallado la defensa. Así ocurrió después de la derrota de Salamanca. A Peña lo ha reconvertido Eusebio al centro del campo, posición en la que actuó unos minutos en Córdoba, pero el boliviano tiene opciones de volver a su posición natural.
«Derrota dolorosa»
Por su parte Jordi Figueres reconoció después del partido que «no se puede explicar como hemos jugado la primera parte».
Jordi salvó únicamente algunos minutos del segundo tiempo: «Hemos jugado un poco mejor en el segundo tiempo pero no hay palabras para describir lo que ha pasado. Es una derrota bastante dolorosa, pero hay que rehacerse y pensar en el próximo partido para sacarlo adelante».