España incrementará su inversión en la Estación Espacial Internacional. Al tiempo, la ministra Magdalena Álvarez ha vuelto a proclamar que el AVE llegará a Galicia en 2012. Ambos anuncios deben de estar relacionados. Lo del 2012 no nos sorprende. La fecha se ha convertido en un automatismo. Si a un político le haces una pregunta difícil, te responde «2012», como te podría haber dicho «gaznápiro», «paralelepípedo» o «Constantinopla». 2012 no es un año, es un tic. Es la respuesta estándar, vacía y de manual.
A la vista de las obras, donde las haya, nadie puede creerse que la alta velocidad vaya a llegar a Galicia en tres años. Pero para esto, para hospitales, para ciudades del mar, para auditorios y para otras muchas obras interminables, funciona la cifra cabalística: 2012.
Ahora bien, ¿por qué se ha escogido este año y no otro? Hallo la respuesta en un documental de la BBC que dice que el fin del mundo se producirá exactamente en 2012.
Así lo predice el calendario maya, en el que la fecha de marras se diría «13 baktunes, 0 katunes, 0 tunes, 0 uinales, 0 kines, 4 ahaus y 3 kankines». Esto, para aquel pueblo precolombino era 21 de diciembre de 2012.
Objetará el lector que los mayas no eran un ejemplo de nada, pues no conocían ni la rueda. Y es cierto. Pero, en cuestiones de astronomía y matemáticas, eran unos genios. De hecho, desarrollaron el concepto del número «cero» antes que los árabes, aunque en su caso, como vivían en América, debía de ser el «cero patatero».
Estos señores tan listos predijeron el fin del mundo con precisión milimétrica, lo que asombra a los científicos. Porque resulta que, en esa misma fecha, termina un ciclo de uno de los cinco movimientos del planeta Tierra. Como es sabido, además de rotación y traslación, nuestro mundo experimenta otros tres: precesión, nutación y bamboleo de Chandler.
Pues bien, por lo visto el movimiento de precesión, en que bascula el eje de la Tierra, se produce en ciclos de 25.780 años, lo que los astrónomos llaman un Año Platónico . Y el ciclo actual terminará, precisamente, en 2012, que es cuando los mayas creían que se produciría el fin del mundo. Es por ello una estupenda fecha para prometer lo que no vas a cumplir.
Resulta evidente que los asesores de Moncloa conocerán este dato. Ya que no hacen más que meter la pata, probablemente se dedican a estudiar el calendario maya. Es así como estos señores han llegado a 2012. Año en el que no veremos el AVE pero, para cuando nos demos cuenta, y queramos protestar, la Tierra habrá dejado de existir. Junto al resto de líderes mundiales, Magdalena Álvarez se reirá de nosotros desde la Estación Espacial Internacional. ¿O para qué creían ustedes que se construye?